Auditorio de Tenerife
Verdi REQUIEM
Carmela Remigio, Enkelejda Shkoza, Antonio Poli, Evgeny Stavinsky. Dirección: Michele Mariotti. 16 de diciembre de 2017.
 
Michele Mariotti dirigió el Réquiem de Verdi en Santa Cruz © Auditorio de Tenerife
 
Una profunda emoción embargó al público cuando escuchó el magnífico Requiem de Giuseppe Verdi, quien fue capaz de trasmitir la tristeza que le abrumó cuando desapareció el hombre al que tanto admiraba, Alessandro Manzoni. Este fue un escritor, poeta y héroe de Risorgimiento cuyo fallecimiento, en 1873, provocó que el compositor saliera de su mutismo para comenzar la escritura de esta magistral partitura. Es cierto que la fuerte carga emocional también es fruto de la propia experiencia vivida por Verdi con la muerte de su esposa e hijos, y aunque el compositor aprovechó partes ya trabajadas para otras obras, se percibe la inquietud sobre la existencia, el sufrimiento y al final el reposo eterno, aunque su religiosidad estuviera fuera de los preceptos oficiales imperantes en la época.
Fue evidente que la Sinfónica de Tenerife, a las órdenes de Michele Mariotti, desarrolló su propia sonoridad y definición tímbrica. El Coro de Ópera de Tenerife dirigido por Carmen Cruz, ampliamente conocido en sus diferentes actuaciones, estuvo a su excelente altura, mientras que el joven Coro de Ópera de Granada, dirigido por Pablo Guerrero –hijo del conocido compositor Francisco Guerrero–, sorprendió por su notable prestación en cuanto a empaste, ataques y riqueza dinámica.
El cuarteto solista tuvo como soprano a la italiana Carmela Remigio, de bello timbre, voz tersa, límpida línea y clara expresividad, aunque quizá de volumen algo escaso para la densidad de la masa sonora. La mezzo albanesa Enkelejda Shkosa mostró una amplia tesitura, volumen y cuerpo. El joven tenor italiano Antonio Poli estudia con el profesor Romualdo Sevastano en la Escuela Comunal de Viterbo, tiene un bonito timbre, muy buen material y, lo más importante, mucho trabajo para dominar su capacidad canora. Finalmente, el bajo nacido en Moscú Evgeny Stavinsky mostró un timbre claro y una cuerda casi baritonal. En general fue una versión que llegó al público.  * Estrella ORTEGA