BCN Clàssics
Granados  Gaziel / Picarol 
Anna Niebla, Cristina Segura, Marc Sala, Toni Marsol. Cor de Cambra Auditori E. Granados. Ensemble O. de Cadaqués. Dirección: Jaime Martín. Dirección de escena: Marc Rosich. Petit Palau de la Música Catalana. 1 de diciembre de 2017.
 
Marc Sala y Cristina Segura en Gaziel y Toni Marsal y Anna Niebla en Picarol de Granados, en su exhumación en el Auditori Enric Granados de Lleida © Jordi Lon
 
Tritó, una editorial y discográfica privada, ha vuelto a recuperar del olvido parte del inmenso patrimonio músico teatral español, tal y como hiciera el pasado año con la ópera Follet de Granados, una obra que permanecía inédita. Al alero de las conmemoraciones de los 150 años del nacimiento y de los 100 años de la muerte del músico leridano (1867-1916), Tritó ha continuado trabajando en la difusión de la obra del compositor catalán con la recuperación, edición, reducción y grabación de dos aportaciones de Granados a Teatre Líric Català, género músico-dramático nacido a finales del siglo XIX y comienzos del XX impulsado sobre todo por el compositor Enric Morera. La idea era responder con propuestas con libreto en catalán y temáticas locales y universales al género chico de la zarzuela. Se trata de obras de corta duración, sencillas, ligeras y con vocación de entretener y de hacer reír enmarcadas en el movimiento modernista que también conquistó a grades de la música como Amadeu Vives o al propio Enric Granados, contando además con libretos de artistas polifacéticos como son el pintor Santiago Rusiñol y los poetas y escritores Mn. Cinto Verdaguer y Apel·les Mestres, entre otros.
La casualidad hizo que dos partituras de Granados, Picarol (1901) y Gaziel (1906), ambas con textos de Mestres, renacieran ahora en una reducción para orquesta de cámara –cuarteto de cuerdas, segundo violín, madera, bronces y percusión–, teniendo que recortar los amplios diálogos al mínimo ya que al tratarse de un género teatral híbrido los números musicales eran mucho menores en duración que los parlamentos hablados de los personajes. Estos breves “entremeses de simple estructura”, como los definen los responsables del rescate, muestran un Granados perfectamente adaptado al género, aportando melodías pegadizas vertidas en dúos y romanzas, con ritmos populares y cantables. Todo muy zarzuelístico.
Después de su estreno moderno en Lleida, ambas obras llegaron al Petit Palau de la Música Catalana dentro de la temporada de BCN Clàssics en una propuesta que firmaba el director Marc Rosich en el que fusionó las dos partituras en un único espacio escénico como si fueran partes de un mismo todo. Aunque tiene una justificación lógica, al tratarse de historias tan diferentes el pasticcio no acabó de funcionar dramáticamente.
 
Jaime Martín dirigió al Ensemble de la Orquestra de Cadaqués –una docena de músicos– con soltura –antes ya había grabado ambas obras en disco, pero con la orquestación sinfónica original–, aunque se hizo evidente que no trabajó suficientemente la dicción del Cor de Cambra del Auditori E. Granados de Lleida que, ininteligible en el escenario, en cambio sonó adecuadamente, incluso con un sonido hermoso. El reparto seleccionado dejó mucho que desear. La soprano Anna Niebla aportó una voz de timbre poco atractivo y de emisión muy poco natural, algo similar a la entrega de la mezzosoprano Cristina Segura, quien demostró ser una buena actriz aunque tuvo dificultades para llegar a todas las notas del personaje de Gaziel. El barítono Toni Marsol cantó dos personajes, ambos con el mismo ímpetu y con una voz irregular, aunque controlando el vibrato. Solo destacó, por técnica, talento y belleza vocal, el eficaz tenor Marc Sala (el Poeta).  Pablo MELÉNDEZ-HADDAD