Opéra Royal
Cavalli ERISMENA
Francesca Aspromonte, Carlo Vistoli, Susanna Hurrel, Jakub Józef Orliński, Alexander Miminoshvili, Benedetta Mazzucato, Andrea Vincenzo Bonsignole, Stuart Jackson, Patrick Kilbride, Tai Oney Clerio. Dirección: Leonardo García Alarcón. Dirección de escena: Jean Bellorini.  2 de diciembre de 2017.
 
Versalles programó la producción de Erismena concebida por Jean Bellorini para el Festival de Aix-en-Provence © Opéra Royal / Pascal Victor
 
Cuando todo parecía ya perdido y la muerte acechaba a todos sin remedio, Alcesta, la nodriza, reveló a Aldimira su condición principesca y también que el falso Erineo era, en realidad, su hermano Idraspe. La pareja, prisionera, esperaba la muerte por orden del rey Erimante. Erismena reveló entonces su verdadera identidad: no era el guerrero armenio que todos pensaban, sino una mujer. Por si fuera poco, el rey Erimante descubrió en aquel mismo instante que ella era su propia hija, fruto de un amor de juventud. El monarca, emocionado, concedió entonces la mano de Erismena a Idraspe y renunció a Aldimira para que se casara con Orimeno, su enamorado. Finalmente todo acabó en bodas. El libreto de Aurelio Aureli, libretista algo enfadado con la geografía, que había entrecruzado batallas, guerreros, lugares y amoríos –sobre todo amoríos–, no podía acabar de mejor manera.
Tras el éxito de Elena (ÓPERA ACTUAL 167), el teatro del Palacio de Versalles reunió de nuevo a Francesco Cavalli y a Leonardo García Alarcón para dar otra noche memorable en el incomparable marco de su Théâtre Royal. El éxito fue justificado y total. El músico argentino, cuya dirección pareció mejorada por el paso del tiempo, mantuvo el tempo, por lo general pausado, a pesar de las múltiples incidencias del drama, con temple y con garra. Dio a cada atril –diez músicos en total– la oportunidad de brillar, y a los cantantes un acompañamiento sin fallos. Sacó partido de cada una de las múltiples melodías, soporte de las mil historias entrecruzadas del cuento, y aseguró los recitativos y las transiciones con mano maestra.
La puesta en escena de Jean Bellorini fue simple y lineal. Ocultando los lugares, y solo acentuando por el vestuario (Macha Makeïeff) el carácter de cada personaje, facilitó al público la comprensión de la enrevesada historia. Los cantantes, bien dirigidos, dieron una versión dramática de buena calidad y pudieron al tiempo centrar toda su atención en el canto.
Fueron los aplausos finales dirigidos mayormente hacia Francesca Aspromonte (Erismena), no solo por la inmensa cantidad de notas cantadas, sino también por la calidad de su emisión –más clara y precisa con el avanzar de la historia–, por el énfasis retenido de sus decires y por el dramatismo, sin pathos, que dio de su ambivalente personaje. El contratenor Carlo Vistoli fue Idraspe, inesperado hermano de la princesa. Emocionó por su emisión precisa y contenida, así como también impresionó Jakub Józef Orliński por su expresión lírica, en el papel de Orimeno. La soprano Susanna Hurrel interpretó el papel de Aldimira con gracia, flexibilidad y un buen sentido del escenario. Como era de esperar el público reaccionó muy positivamente a la graciosa prestación de Stuart Jackson, que aprovechó cada aparición para aportar comicidad en su papel de la fiel nodriza Alcesta.  * Jaume ESTAPÀ