The Royal Opera – Covent Garden
Donizetti LUCIA DI LAMMERMOOR
Christopher Maltman, Lisette Oropesa, Rachel Lloyd, Ismael Jordi, Mirco Palazzi, Konu Kim. Dirección: Michele Mariotti. Dirección de escena: Katie Mirtchell. 24 de noviembre de 2017.
 
Lisette Oropesa fue Lucia di Lammermoor en Londres © The Royal Opera – Covent Garden / Stephen Cummiskey 
No es la primera vez que un cambio de elenco total mejora una producción muy discutida. Mientras que anteriormente este montaje contó con un buen reparto que no logró disipar las dudas acerca de la régie, en este caso cambió todo. Fue en los artistas en quienes se concentró la acción. En especial cabe destacar el debut de Lisette Oropesa, una soprano cubano-americana de real valía: su Lucia tuvo credibilidad, entrega, fragilidad, lealtad y sobre todo una capacidad para conmover al más escéptico espectador. Su voz es liviana, aniñada y con agudos segurísimos bien sostenidos; su “Regnava nell silenzio” creó la atmósfera de misterio adecuada a la vez que fue cantada con maestría; y no menos fue su tremendamente conmovedora escena de la locura, que no dejó un ojo seco en la sala. No hubo un momento durante toda la velada en el que su Lucia no fuera ideal.
A su lado estuvo un tenor de porte perfecto, de carácter volátil, de voz y caracterización de alto nivel: del español Ismael Jordi ya se sabía que su Edgardo iba a ser muy bueno porque es un cantante de calidad; el bel canto le sienta perfectamente a su voz, como demostró plenamente en “Tombe degli avi miei” y luego en “Tu che a Dio spiegastil 'ali”, que tuvo la dosis perfecta de emoción y de canto expresivo.
Christopher Maltman presentó un Enrico irascible y cruel; con su voz cortante, estentórea, creó un personaje desesperado que ve la muerte de Lucia como un contratiempo. Otro meritorio debut fue el de Mirco Palazzi, un Raimondo ideal, siempre cauteloso, vocalmente excelente. Rachel Lloyd cantó Alisa con expresividad y el coreano Konu Kim completó el elenco con un Arturo más que eficiente.
Correcto el coro, que desde que William Spaulding asumió la dirección reemplazando a Renato Balsadonna ha adquirido un sonido duro. La producción de Katie Mitchell trata de hacer ver al espectador dos aspectos de la obra: por ejemplo, mientras Edgardo se queja de que Lucia está disfrutando de su inminente boda, en una escena paralela se la ve sufriendo. Hay varias de estas escenas duales, que si bien dan explicaciones también obstruyen la fluidez del drama.
Michele Mariotti hizo un debut meritorio, mostrando que es un director que sabe dar sabor italiano y concertación de primera clase; se espera que regrese pronto a esta casa, que lo necesita. Una Lucia sin estrellas mediáticas que, gracias a su talento, quedará igualmente para el recuerdo.  * Eduardo BENARROCH