Ópera de Tenerife
Gounod  FAUST
Airam Hernández, Kenneth Kellogg, Raquel Lojendio, Pablo Gálvez, Giorgio Celenza,
Lamia Beuque, Olesya Berman. Dirección: Francesco Ivan Ciampa. Dirección de escena: Curro Carreres. Auditorio de Tenerife Adán Martín, 21 de noviembre de 2017.
 
Airam Hernández, Kenneth Kellogg y Raquel Lojendio, protagonistas de Faust en el Auditorio Adán Martín © Ópera de Tenerife 
 
Faust fue la segunda obra escogida por Ópera de Tenerife para su actual temporada. Se trata de uno de los títulos más emblemáticos de la grand opéra francesa, con música de Charles Gounod e inspirado en la obra homónima de Goethe, aunque los libretistas Jules Barbier y Michel Carre se centraron en la historia de Margarita, uno de los episodios del viaje que el Doctor Fausto hace guiado por Mefistófeles. Este personaje protagonista se muestra como referente en la literatura universal occidental del hombre hedonista atormentado por el inminente fin de sus días. La coproducción del Auditorio de Tenerife y la Fundación Ópera de Oviedo fue concebida hace un par de cursos por el director de escena Curro Carreres con un código visual actualizado, con pocos elementos, gigantescas columnas de libros y un simple escritorio en el primer acto. Para el segundo ideó un desfile de moda –con el que se evidencia el ataque a los valores representados en el mundo de lo que está de moda– con jóvenes que son inmoladas ante un becerro de oro. Cabe destacar el trabajo de iluminación en general, muy interesante, sobre todo en la escena de la noche de Walpurgis y en la prisión del final.
El tenor santacrucero Airam Hernández (Fausto) mostró volumen y dominio de las posibilidades tímbricas, además de muy buena emisión, en un debut promisorio aunque debe también concentrarse en la actuación. Por el contrario, la soprano también nacida en Santa Cruz Raquel Lojendio se desenvolvió en escena con total frescura, lo que dio como resultado una Margarita muy creíble. En cuanto a su capacidad canora, posee una atractiva voz de amplia tesitura que sabe administrar con mesura, buscando matices. Kenneth Kellogg creó un Mefistófeles impresionante, oscuro en los graves, lo que es pertinente en este rol. Pablo Gálvez encarnó a Valentín, el hermano preocupado de salvaguardar el honor de Margarita, con una buena línea de canto, fraseo y buena emisión. Lamia Beuque, en el papel de Siébel, el amigo de Valentín enamorado de Margarita, fue transformado en mujer con acertada intencionalidad. Giorgio Calenza (Wagner) y Olesya Berman (Marta) se mostraron perfectamente adaptados a sus personajes.
El Coro de la Ópera de Tenerife dirigido por Carmen Cruz obtuvo un magnífico rendimiento, mientras que la dirección de Francesco Ivan Ciampa supo sacar de la Sinfónica de Tenerife la brillantez y dramatismo de la música que caracteriza a esta obra, sin olvidar su objetivo primordial: acompañar a los cantantes.  * Estrella ORTEGA