Mussorgsky BORIS GODUNOV (versión de 1867) 
Mijaíl Petrenko, Sergei Khomonov, Andreas Conrad, Vitaly Kowaliov, Roman Burenko, Marina Viotti, Melody Louledjian, Alexey Tikhomirov, Andrei Zorin, Mariana Vassileva-Chaveeva, Boris Stepanov. Dirección: Paolo Arrivabeni. Dirección de escena: Matthias Hartmann. 28 de octubre de 2018.
 
Matthias Hartmann firmó la puesta en escena de Boris Godunov en Ginebra © Grand Théâtre de Genève / Carole Parodi 
 
El Grand Thèâtre de Ginebra subió al escenario de l'Opéra des Nations una nueva producción de Boris Godunov en la versión original de 1867. Rechazada por el Mariinski, este Boris no vería la luz hasta 1928 en ese mismo teatro de San Petersburgo. La original de Musorgsky, basada en la obra de Pushkin –de hecho el compositor utilizó algunos versos del escritor– es mucho más sintética y condensa en algo más de dos horas algunos de los momentos clave de la vida del zar y, sobre todo, el proceso de usurpación del trono al zarévich Dmitri y el aprovechamiento del joven monje Grigori para reclamar ilegítimamente el puesto de zar.
La producción firmada por Matthias Hartman resultó muy interesante en cuanto a la agilidad del movimiento escénico requerido para la creación de los distintos espacios de cada cuadro. Trasladó la acción a una época cercana, con los correspondientes paralelismos, y es que por mucho que pasen los siglos el comportamiento humano sigue siendo el mismo. Intriga, manipulación, usurpación; todo a cualquier precio para conseguir el poder o mantenerse en él. Hartman supo relatarlo magníficamente con imágenes de gran impacto y movimientos escénicos efectivos, aunque quizás se le reprocharía falta de espectacularidad en los cuadros más majestuosos. 
Paolo Arrivabeni es un maestro de una gran sensibilidad y su Boris fue simplemente antológico: tempi majestuosamente marcados, intensidad y fraseo maravillosos con una Orchestre de la Suisse Romande especialmente inspirada. Mención aparte merece la excelente prestación del Coro del Grand Théâtre, con momentos de gran impacto. 
Vocalmente este Boris estuvo marcado por un solidísimo reparto de preeminencia eslava en el que destacó especialmente el Pimène de Vitaly Kowaliov, quien hizo gala de un fraseo de gran impacto, en su gran escena del tercer cuadro, pero también en la escena final, gracias también a poseer un instrumento que con los años se le ha ensanchado y con un precioso color grave cavernoso. Mijaíl Petrenko impuso todos sus recursos para ofrecer un Boris de importante impacto teatral, pero le faltó contundencia vocal en los momentos de mayor dramatismo, aunque culminó la escena de la muerte de manera muy sentida. Sobrado de medios y con gran sensibilidad e intencionalidad estuvo Boris Stepanov (El Inocente), que contribuyó a la gran suntuosidad de la escena de la catedral, de lo mejor que se escuchó gracias a una voz de bello color pero también a un saber decir y canto naturales, además de una sentida musicalidad. Por otro lado, Sergei Khomov fue un estridente y nervioso Grigori que no terminó de convencer a pesar de su entrega escénica. Excelente el Varlaam de Alexey Tikomirov, quien ofreció una efectiva página en la escena de la posada despertando el entusiasmo del público. Muy solventes Andres Conrad (Chuisky) y Roman Burdenko (Andrei). Del apartado femenino cabe destacar especialmente a Marina Viotti (Fiodor) y la espectacular voz de la Nodriza de Victoria Martynenko, a quien se debería seguir sus pasos. Melody Loledjian fue una correcta Xenia y Mariana Vassileva-Chaaveeva (Posadera) puso el punto negro con una voz desafinada y carente de proyección.  * Albert GARRIGA