Bellini  I PURITANI
Pretty Yende, Javier Camarena, Gianfranco Montresor, Marko Mimica, Andrei Kymach, Emmanuel Faraldo, Lidia Vinyes-Curtis. Dirección: Christopher Franklin. Dirección de escena: Annilese Miskimmon. 5 de octubre de 2018.
 
Javier Camarena y Pretty Yende, Lord Arturo y Elvira en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
Noche de alfombra roja con numerosos invitados de todos los campos de la cultura, medios de comunicación y una muy numerosa representación política encabezada por el presidente de la Generalitat, Quim Torra junto a varios ministros y consellers. Teatro lleno y gran expectación ante la pareja de protagonistas de gran renombre internacional reunidos para esta función inaugural de la temporada. A pesar de los rumores de una posible cancelación del tenor mexicano Javier Camarena, la aparición de la directora artística, Christina Scheppelmann, ante el telón no fue sino para anunciar la sustitución de otro intérprete.
La puesta en escena dirigida por Annilese Miskimmon juega con un cambio de época y da inicio con una extensa escena sin música en la que el conflicto político religioso se actualiza a los años setenta del siglo pasado, con la preparación del desfile de la orden de Orange, momento de tensión que un espectador aprovechó para relacionarlo con las aspiraciones independentistas de parte de la sociedad catalana y que fue acallado rápidamente. La propuesta de la regista parecía interesante, pero dificultaba el seguimiento de la acción dramática, con personajes desdoblados cuando se vuelve a la época original de la trama, y poco a poco va perdiendo interés para quedar en una apuesta escenográfica enrevesada, oscura y poco atractiva, especialmente desde el final del primer acto y por el segundo, realmente muy poco lucido. La dirección actoral, muy compleja, al final pareció muy poco trabajada y hasta errática. La propuesta contó con un vestuario algo variopinto y una iluminación, esta sí, muy eficaz de Mark Jonatan. Se cambió el final feliz haciendo que los puritanos asesinasen a Lord Arturo a pesar del indulto del Parlamento para brindar mayor modernidad y dramatismo a la obra, pero por contra supuso un desconcierto.
Del reparto cabe destacar a Camarena como Lord Arturo, quien empezó titubeante, pero poco a poco empezó a demostrar la calidad y belleza de su instrumento y la elegancia con la que lo maneja. Resultó especialmente eficaz en el tercer acto, en el que recibió numerosos aplausos por sus espectaculares notas sobreagudas. A su lado, la soprano sudafricana Pretty Yende, ganadora del Concurso Caballé 2009, conquistó también al público barcelonés en su segunda aparición en el Liceu, esta vez como Elvira, gracias a una excelente línea vocal, exquisita musicalidad y cuidados sobreagudos, con un fiato que no parece tener fin. Una pareja perfecta, que ya ha cantado junta en numerosas ocasiones, especialmente en la Metropolitan Opera de Nueva York.
El resto del elenco quedó en un nivel inferior, más adecuado para un segundo reparto que para la inauguración de la temporada. El Riccardo de Andrei Kymach posee un interesante instrumento y amplio registro, pero su voz es fija y algo forzada; Marko Mimika fue un correcto Lord Giorgio, al igual que Gianfranco Montresor como Lord Gualtiero, padre de Elvira. De menor interés el resto del elenco, formado por el oficial Sir Bruno de Emmanuel Faraldo y la Enriqueta de Francia de Lidia Vinyes-Curtis.
La dirección musical de Christopher Franklin fue también errática, con problemas de conjunción con los intérpretes y el coro, que no tuvo tampoco una de sus mejores noches.
Un inicio de temporada desigual que quedó marcado por el anuncio, esa madrugada, del fallecimiento de la gran soprano catalana Montserrat Caballé, uno de los mitos más significativos y queridos del Liceu. A su memoria se dedicaron todas las restantes funciones de I puritani.  * Fernando SANS RIVIÈRE