Gran Teatre del Liceu
Bellini I PURITANI
María José  Moreno, Celso Albelo, Andrei Kymach, Nicola Uliveri. Dirección: Christopher Franklin. Dirección de escena: Annilese Miskimmon. 7 de octubre de 2018.
 
Celso Albelo y María José Moreno encabezaron el segundo reparto de I puritani en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill
 
 
Suceder en el reparto de I Puritani a una pareja mediática que además fue entusiásticamente promovida como anticipo de estas funciones no debe ser una papeleta fácil, y es por ello que hay que valorar muy positivamente los resultados obtenidos por los protagonistas de este cast alternativo. Repetía en él Andrei Kynach, más sosegado que en su inesperado debut en la première por indisposición de Mariusz Kwiecien, y confirmó que puede ser una opción en este repertorio cuando supere una emisión un tanto entubada. Nicola Ulivieri, por su parte, ratificó su ya conocida capacidad para el fraseo noble y expresivo en un buen Sir Giorgio.
La expectación, sin embargo, se centraba en los dos principales protagonistas, y tanto Celso Albelo como María José Moreno hicieron honor al empeño. El tenor canario no se limitó a exhibir un registro agudo firme y entonado –el estrambótico Fa de “Ella è tremante” no cuenta–, sino que hizo acopio de buen gusto y mostró una línea de canto impecable. Al acoplarse las dos partes de la Canzone d’amore del tercer acto sin el breve tempo di mezzo de la interrupción por la proximidad de la guardia el fragmento se convierte en toda una aria, con la que el tenor –como ya le ocurriera a su colega mexicano– obtuvo un éxito tumultuoso. Moreno, que eligió mejor sus variaciones en la polonesa que su predecesora, aportó una vocalidad homogénea y esmaltada en toda su extensión, aun con un sobreagudo menos espectacular que aquella, lo que influyó en el remate del finale primo.
Ambos cantantes se ganaron a pulso el triunfo obtenido en una velada que tuvo el emocionante prólogo de un homenaje a la recientemente fallecida Montserrat Caballé, con toda la platea puesta en pie en una ovación que la gran diva había merecido especialmente por su devoción a este teatro.  * Marcelo CERVELLÓ