Teatro de La Maestranza
Recital JUAN DIEGO FLÓREZ
Arias de óperas de Donizetti, Mozart, Massenet y Puccini. Vincenzo Scalera, piano. 10 de octubre de 2018.
 
Fenómeno fan a escala operística, que no es poca cosa. El Teatro de La Maestranza inauguró su temporada lírica con un recital de Juan Diego Flórez patrocinado por Telefónica, compañía que le permite desarrollar en su Perú natal el proyecto educativo Sinfonía digital. El tenor regresaba al escenario sevillano bastantes años después –tantos como 20– de que compareciera en el elenco de un título menor donizettiano que el teatro ayudó a alumbrar, Alahor in Granata. El compositor de Bérgamo fue el único belcantista presente en el repertorio elegido para su retorno a la capital andaluza.
En términos generales podría decirse que el recital fue de menos a más, incrementándose también la pasión del público cuando el asunto se encaminaba hacia unos bises que acabarían siendo cinco, desde populares como Cucurrucú Paloma a La flor de la canela pasando por Granada. Absolutamente preciso y cómodo, sin asomo de tirantez, Flórez saltaba de uno a otro hit lírico con desarmante naturalidad, acentuando todos los recursos expresivos que tenía a su alcance. A Mozart lo abordó con delectación y un fraseo muy en estilo (“Die Bildnis”, de La flauta). “Una furtiva lagrima” puso a sus pies el teatro y “Pourquoi me révellier” de Werther resultó aún más conmovedor de cómo lo aguarda el público.
Si algo también hay que agradecer al tenor peruano es su ajustada presencia en el escenario; sin exagerada afectación, sin histrionismo, a pesar de que brille más en el forte que en el piano o la media voz. Puro canto. Algo que también transmitió a nivel estético a lo largo del concierto; cada pieza estaba en estilo, sí, pero sin contrastes gratuitos, generándose así una muy apreciable continuidad. A su lado, Vincenzo Scalera no quedó empequeñecido, pues Flórez daba respiro al piano que se desenvolvía con elegancia y sin amaneramientos. “Che gelida manina” y una sorprendente “Nessun dorma” encaminaron el recital hacia el final.  * Ismael G. CABRAL