Arena Sferisterio
Donizetti L’ELISIR D’AMORE
Mariangela Sicilia, Francesco Benítez, John Osborn, Iuri Samoilov, Alex Esposito. Dirección: Francesco Lanzillotta. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 10 de agosto de 2018.
 
El montaje de Damiano Michieletto de L’elisir se presentó en Macerata © Arena Sferisterio / Alfredo Tabocchini 
 
Este espectáculo estrenado en Valencia y ofrecido más tarde en Palermo, Madrid y Bruselas, ha ido siempre acompañado por el éxito. Para el Sferisterio hubo que introducir algunos cambios, pero ello no fue en perjuicio de la portentosa escenografía de Paolo Fantin, que en los casi cien metros del escenario pudo recrear una auténtica playa. Damiano Michieletto llenó el amplio espacio disponible con un gran número de mimos y comparsas en continuo movimiento, manteniendo siempre las ideas fundamentales del montaje: Adina es la propietaria de un bar en una playa del Mediterráneo y Nemorino es un socorrista torpón y entrado en carnes. Belcore, que sí puede presumir de músculo y de bronceado, se divierte humillándole aplastando helados en su cara o cubriéndole con desperdicios. Dulcamara no solo vende una bebida de sospechosos ingredientes, sino que coloca alguna droga. Todo revela movimiento y color, culminando con la fiesta de esponsales en el segundo acto, convertida en una espuma party.
Los espectadores no se aburren en ningún momento, pero en esta transcripción moderna se pierde la delicadeza y la maravillosa sencillez de la ópera, quedando asimismo fuera de foco los momentos patéticos y sentimentales. Afortunadamente acudió al quite la interpretación de John Osborn, conmovedora en “Una furtiva lagrima”, bisada a petición del público. Su Nemorino resultó perfecto por voz homogénea en toda la gama, agudos resueltos con total facilidad y dinámicas controladísimas y delicadas. El tenor estadounidense posee además una dicción ejemplar, que paradójicamente no ofreció la italiana Mariangela Sicilia, de cuyo canto apenas pudo entenderse nada, aunque vocalmente estuviera maravillosa con su voz mórbida, dulce y luminosa de soprano lírico-ligera; su instrumento es ideal para Adina, aunque pudiera parecer más adecuada para la interpretación de personajes como Mimì o Micaëla, siendo su mejor momento el aria del último acto en que finalmente manifiesta su amor por Nemorino. Iuri Samoilov entró perfectamente en el papel de Belcore tanto desde el punto de vista vocal como del escénico y Alex Esposito hizo un memorable Dulcamara capaz de atraer a los clientes con su falsa simpatía pero que no dejó de esconder un fondo inquietante y un tanto mefistofélico.
Francesco Lanzillotta dirigió con la atención y el respeto que merece una obra maestra como el Elisir, que otros directores parecen tener en menor estima: no solo abrió todos los cortes tradicionales y respetó su gran variedad rítmica, sino que varió colores y sentimientos en cada compás. Fue verdaderamente milagroso cómo consiguió hacer llegar estos matices a oídos del público en un espacio tan vasto como el del Sferisterio.  * Mauro MARIANI