Rossini Opera Festival
Rossini IL BARBIERE DI SIVIGLIA
Aya Wakizono, Elena Zilio, Davide Luciano,Maxim Mironov, Pietro Spagnoli, Michele Pertusi, William Corrò. Dirección: Yves Abel. Dirección de escena: Pier Luigi Pizzi. Adriatic Arena, 13 de agosto de 2018.
 
Davide Luciano protagonizó Il barbiere di Siviglia en Pésaro © Rossini Opera Festival / Amati Bacciardi 
 
A la hermosa edad de 88 años Pier Luigi Pizzi puso por primera vez en escena el título más popular de Rossini, Il barbiere di Siviglia, firmando como siempre la regia, la escenografía y el vestuario. Se reconoce enseguida su estilo por la sencillez de decorado y vestuario: una Sevilla totalmente blanca, construida con pocos elementos escénicos que se estructuran de modo diverso para determinar los distintos ambientes. La placita del primer acto se transformaba por un prodigio escenico-técnico en el patio de la casa de Don Bartolo, al que daba sombra una tela extendida entre ambos muros. Este patio se convertía después en un salón y así sucesivamente. La indumentaria de los personajes era mayoritariamente negra, con las únicas excepciones de la capa roja del Conde y alguno de los vestidos de Rosina. Todo mostraba un indefectible buen gusto, esencial y sin adornos inútiles. La dirección escénica, en cambio, resultó descoyuntada: se diría que Pizzi quiso recrear la imagen de los Barberos de otras épocas, retomando viejos efectos e inventando al mismo tiempo otros nuevos. También en el aspecto cómico, no obstante, conservó su propio estilo y siempre se mostró respetuoso con el texto y con la música. Bartolo era, aquí, no ya el anciano que quiere parecer joven sino un burgués digno y autoritario, más un rival peligroso que un adversario ridículo.
El canadiense Yves Abel pudo contar con el concurso de la precisa y brillante Orchestra Sinfonica Nazionale de la RAI, a la que dirigió con colores vivos y generosas dinámicas en el crescendo. El joven Davide Luciano fue un Figaro exuberante y simpático como actor y dio la impresión de que todo le fue fácil como cantante. Maxim Mironov presentó la aristocrática actitud del Conde de Almaviva sin que ello le impidiera ser muy divertido en su caracterización como Don Alonso; su técnica es óptima, impecable su estilo y la voz, un poco metálica al principio, se caldeó progresivamente para llegar con desconcertante facilidad a los comprometidos agudos de “Cessa di più ressistere”. La japonesa Aya Wakizono posee una voz graciosa, una técnica discreta y como intérprete resulta un tanto tímida: para un personaje como Rosina podría pedirse algo más. Dos veteranos como Pietro Spagnoli (Bartolo) y Michele Pertusi (Basilio) tienen clase por arrobas y son aun hoy impagables intérpretes. La insumergible Elena Zilio, que volvía al ROF después de 37 años, regaló al público la perfecta viñeta de su Berta, logrando hacer olvidar el efecto del paso del tiempo sobre su voz. Muy bien también Silliam Corrò, que interpretó los papeles de Fiorello y del Oficial. El público tributó a todos los intérpretes un crescendo rossiniano de aplausos tras cada uno de los números y al final de la representación.  * Mauro MARIANI