Festival Castell de Peralada
Händel RINALDO
Xavier Sabata, Núria Rial, Hillary Summers, Mary-Ellen Nesi, Juan Sancho, Josep-Ramon Olivé. Vespres d’Arnadí. Dirección: Dani Espasa. Dirección de escena: Xavier Sabata. Iglesia del Carmen, 5 de agosto de 2018.
 
Intépretes de Rinaldo en la Iglesia del Carmen © Festival Castell de Peralada / Joan Castro 
 
Cuatro nombres destacaron sobre todo en este proyecto artístico, una propuesta que rescataba del olvido una obra poco representada –inédita en el Festival Castell de Peralada– y de muchos quilates confiada a un puñado de talentos locales. Los nombres son el contratenor Xavier Sabata, la soprano Núria Rial, el tenor Juan Sancho y el director musical Dani Espasa. Los tres primeros, grandes intérpretes del estilo y el cuarto, un maestro entusiasta y sabio. La obra se anunció en forma de concierto pero finalmente hubo una propuesta semiescénica que funcionó a la perfección y que hizo más llevadera esta seguidilla de arias da capo, encontrando en el marco de la Iglesia del Carmen un lugar óptimo al tratarse de una obra que va de romanos, cristianos, moros y cruzados. A los intérpretes antes citados se les sumó un Josep-Ramón Olivé en pleno crecimiento y una orquesta, Vespres d’Arnadí, de sonido tan consolidado como de brillante frescor. Espasa llevó con mano firme las riendas desde el clave de este estreno español de la versión de 1731 de este título, la segunda ópera este año en Peralada después de la Thaïs de Plácido Domingo y Ermonela Jaho. Espasa demostró así conocimiento y afinidad con un estilo que se diferencia radicalmente del repertorio sacro que tan bien domina.
Xavier Sabata –Premio ÓPERA ACTUAL 2013– emocionó tanto con su canto florido como con las escenas más intimistas, regalando un “Cara sposa” de amplio vuelo romántico, dominio estilístico y perfecta afinación. Él mismo se encargó de la dirección de escena, consiguiendo una lectura siempre efectiva. Núria Rial, en gran forma, dibujó una Almirena de lujo, un gran debut en Peralada que aportó sapiencia estilística y belleza vocal. El tenor sevillano Juan Sancho hizo alarde de sus capacidades y poderío como un eficaz Goffredo. Los tres estuvieron bien apoyados, como se ha dicho, por un pujante Josep-Ramon Olivé como un Mago de voz ágil y corpórea. Completaron el reparto la contralto Hillary Summers, un desilusionante rey moro de Jerusalén, con una proyección muy mermada, y la mezzo Mary-Ellen Nesi, una espléndida hechicera Armida, todo técnica, estilo, ímpetu y virtuosismo. Una gran noche de ópera barroca.  * Pablo MELÉNDEZ-HADDAD