Festival de Salzburgo
Chaikovsky PIKOVAYA DAMA
Brandon Jovanovich, Evgenia Muraveva, Hanns Schwarz, Vladislav Sulimsky, Igor Golvatenko, Oksana Volkova. Dirección: Mariss Jansons. Dirección de escena: Hans Neuenfels. Festspielhaus, 25 de agosto de 2018.
 
La dama de picas, en la version escénica de Hans Neuenfels © Festival de Salzburgo / Ruth Walz 
 
En su conjunto esta fue una de las mejores producciones del Festival de Salzburgo de este año gracias a una perfecta combinación de resultados musicales y escénicos. Mariss Jansons, que antes de esta serie de representaciones –la de esta reseña esta era la última– había recibido una condecoración del Festival, dirigió estupendamente en una de sus escasas apariciones operísticas. Poderío dramático y belleza lírica adquirieron bajo su batuta un equilibrio perfecto. La Filarmónica de Viena tocó para él de manera soberbia, demostrando que cuando está en este estado de forma este conjunto es sin duda la mejor orquesta del mundo. Hans Neuenfels regresaba a Salzburgo después de su escandaloso Murciélago de 2001 y salvo por algunos extraños detalles su dirección de escena no recordó a la de sus años revolucionarios, siendo algo más convencional. Con la oscura escenografía de Christian Schmidt –solo la habitación de la Condesa era blanca– y parecido vestuario de Reinhard von der Thannen –con las excepciones del rojo uniforme de Gherman y los vestido de la Condesa y de Lisa– se consiguió contentar al público.
Entre los cantantes no hubo puntas excepcionales pero todos hicieron correcta y convincentemente su trabajo. La escena estuvo dominada por Brandon Jovanovich, que debutaba en Salzburgo con uno de los papeles de tenor más espinosos de todo el repertorio: como Gherman el norteamericano causó la mejor de las impresiones con la claridad de su emisión, la firmeza de los agudos y la emoción de su labor interpretativa. La soprano rusa Evgenia Muraveva no ofreció una voz especialmente personal pero su Lisa fue impecable, aunque apareciera un tanto forzada en su aria del Neva; expresivamente, en todo caso, hubiera podido mostrar una mayor fuerza.
En la parte de la Condesa la veterana mezzo alemana Hanns Schwarz impresionó por la fortaleza de su carácter como la Condesa y Oksana Volkova fue una consistente Polina / Dafnis. Los barítonos rusos Vladislav Sulimsky (Conde Tomski / Plutus) e Igor Golovatenko / Príncipe Jeletski) aportaron prestaciones de primer orden, al igual que el resto del reparto. Ello vale también para el Coro de la Opera de Viena a las órdenes de Ernst Raffelsberger* Gerhard OTTINGER