Festival de Salzburgo
R. Strauss SALOME
Asmik Grigorian, John Daszak, Gábor Bretz, Julian Prégardien, Christina Bock, Anna Maria Chiuri. Dirección: Franz Welser-Möst. Dirección de escena: Romeo Castellucci. 27 de agosto de 2018.
 
Asmik Grigorian dio vida a Salome en Salzburgo © Festival de Salzburgo / Ruth Walz 
Romeo Castellucci, que se presentaba en Salzburgo, tiene fama de artista que hace del teatro un arte plástico y complejo con algo de visionario. Su dirección de escena abunda en ideas, aunque realmente poco tengan que ver con el argumento de la ópera a representar. Tampoco tiene el menor interés en dirigir a los cantantes de manera que presenten actitudes lógicas y, en realidad, más que de una dirección en su caso habría que hablar de diseño. En esta Salome solo apuntó algunos arreglos, con soluciones extrañas como la de hacer que Salome no bese la cabeza del Bautista sino la de un caballo. Con todo, su trabajo, que incluía la escenografía, el vestuario y la iluminación, no dejó por extraño de ser interesante.
La fuerte tensión y el gran éxito de esta producción se debieron ante todo a la magnífica prestación de la Filarmónica de Viena, que con esta función cerraba su participación en el Festival de 2018. Franz Welser-Möst la dirigió de modo soberbio, con sentimiento y matices. Una representación de gran nivel musical, sin duda la mejor en años.
En escena destacó John Daszak como Herodes, que utilizó con talento su voz de lirico spinto, que utilizó con gran efecto dramático, siendo el único que mostró personalidad en todo el reparto. A su lado Anna Maria Chiuri fue una Herodias sin relieve. Asmik Grigorian, la Marie de Wozzeck en los últimos años, ha trabajado la parte de Salome con Welser-Möst en el último año y cantó con gran poderío y gusto por el detalle. El hecho de que la voz no posea un color auténticamente personal no pasa de ser un factor secundario. Como actriz lo dio todo, y puede afirmarse que hoy en día no tiene en el mundo rival alguna en este papel.
Julian Prégardien mostró la belleza de su voz de tenor como Narraboth y Gábor Bretz, que debutaba en Salzburgo, fue un Jochanaan vigoroso pero no tuvo ocasión de mostrar personalidad alguna, pues se le situó siempre en una zona en sombra. También los demás –Matthäus Schmidlechner, Mathias Frey, Patrick Vogel, Jörg Schneider y David Steffens como judíos y Tilmann Rönnebeck y Pawel Trojak como nazarenos– cantaron bien aun sin poder mostrar personalidad alguna. Christina Bock, miembro de la Ópera de Dresde, sustituyó a Avery Amereau como Paje de Herodias.  * Gerhard OTTINGER