Teatro Regio
Verdi ATTILA
María José Siri, Francesco Demuro, Vladimir Stoyanov, Riccardo Zanellato, Saverio Fiore, Paolo Battaglia. Dirección: Gianluigi Gelmetti. Dirección de escena: Andrea De Rosa. 30 de septiembre de 2018.
 
El Festival Verdi de Parma de este año se clausuró con un Attila montado por Andrea de Rosa © Festival Verdi / Roberto Ricci 
 
En Parma esta ópera verdiana fue ofrecida en su integridad, con todos los da capo respetados, un mérito adicional de la dirección tensa y vibrante de Gianluigi Gelmetti, que supo exaltar el ardor guerrero de los hunos y al mismo tiempo subrayar la atmósfera de las escenas más líricas, siguieron sus indicaciones de manera ideal la excelente orquesta Arturo Toscanini y el coro del Teatro Regio, siempre bien preparado por Martino Faggiani, muy aplaudido en el momento de los saludos finales. El éxito se extendió a todos los participantes, desde el Uldino del tenor Saverio Fiore o el Papa León de Paolo Battaglia en los papeles de menor empeño hasta los principales protagonistas. Debutaba el papel de Foresto el tenor Francesco Demuro, que demostró profesionalidad al estar aún reponiéndose de una reciente afección. La elegancia del fraseo y una línea de canto que le permite matizar admirablemente su aria di sortita ganarían en el curso de la representación. En magnífica forma aparecía el barítono búlgaro Vladimir Stoyanov, un Ezio de mucho respeto por interpretación y por seguridad vocal. Muy apreciada la Odabella de sonido lírico y pleno de María José Siri, muy segura en el agudo di forza. El aplauso más largo y caluroso, sin embargo, fue para Riccardo Zanellato, especialmente tras el aria del segundo acto, para la que se pidió el bis. Un Attila el suyo de noble porte y canto potente y perfectamente controlado, al que ayudaba una gran presencia escénica.
Éxito también para la puesta en escena de Andrea De Riosa, autor también de la escenografía, con el vestuario de Alessandro Lai y diseño de luces de Pasquale Mari. Coproducido con la Ópera Estatal de Plovdiv, Capital de la Cultura Europea para el año 2019, el montaje puede considerarse perfectamente conseguido pese a su sencillez: un practicable accidentado y rocoso, en el que se abre un enorme hueco para refugio de los cristianos que huyen de los bárbaros y finalmente tumba en la que se precipita el protagonista, con un muro imponente en el fondo que se derrumba estrepitosamente tras el preludio para dar paso a una gran brecha.  * Andrea MERLI