Auditorio Baluarte
Donizetti L´ELISIR D´AMORE
Sabina Puértolas, Antonino Siragusa, Emmanuel Franco, Pablo Ruiz, Andrea Jiménez.
Dirección: Matteo Beltrami. Dirección de escena: Adriano Sinivia. 22 de septiembre de 2018.
 
Adriano Sinivia es el autor de la puesta en escena de L’elisir d’amore que se pudo disfrutar en Pamplona © Fundación Baluarte / Iñaki Zaldúa 
 
Tras dos años de ausencia de la ópera representada de la programación de la Fundación Baluarte, esta ha vuelto con la tan esperada noticia por todos los aficionados navarros del acuerdo alcanzado con la Asociación Gayarre de Amigos de la ópera (AGAO) para programar conjuntamente la actividad lírica en el principal escenario navarro. Los aficionados venían reclamando hace años que ambas entidades alcanzaran un acuerdo que aunara recursos y esfuerzos en pro de una  programación coherente y de calidad acorde con la dimensión de la comunidad foral.
Para inaugurar esta nueva etapa y la presente temporada se eligió el popular título donizettiano en una producción procedente de la Opéra de Lausanne que no se había presentado antes en el país y que lleva la firma de Adriano Sinivia. El resultado es colorista y bien traído a un imaginario mundo de liliputienses que viven en la rueda de un tractor en medio de un campo. Toda la acción resulta bien armada y el conjunto es atractivo, aunque el movimiento escénico sea bastante pobre e incluso en exceso estático para el coro en todas sus escenas. La dirección musical de Matteo Beltrami consiguió concertar correctamente, aunque su dirección fue más de trazo grueso que refinada y matizada, consiguiendo un rendimiento discreto de la Sinfónica de Navarra.
El reparto vocal, sin embargo, brilló a más altura. Destacó el tenor Antonino Siragusa, que hizo una interpretación elegante, demostrando ser un rotundo conocedor del repertorio lírico ligero belcantista con una muy sólida técnica pese al reducido volumen y carencia de esa luminosidad que le harían el intérprete ideal. La otra protagonista fue la navarra Sabina Puértolas, que debutaba el papel; a su voz únicamente le faltó un mayor caudal sonoro, pero su instrumento de soprano ligera suplió con el resto de virtudes una versión llena de carisma y muy bien desenvuelta.
El barítono Pablo Ruiz dio vida a Dulcamara con una voz muy lírica pero falta del punto buffo que en este personaje resulta imprescindible para hacer creíble al mismo, aunque se mostrara generoso en sus facultades y mostrara un timbre francamente interesante. Algo similar pudiera decirse de Emmanuel Franco como Belcore. Grata fue la sorpresa de la soprano local Andrea Jiménez como Giannetta. Correcto, aunque no pasará de ese nivel, el coro de AGAO, que, a partir de ahora, será quien asuma el cometido de coro titular para las propuestas líricas de la capital navarra.  * Alberto OSÁCAR