Theater an der Wien
Händel ALCINA
Marlis Petersen, David Hansen, Mirella Hagen, Katarina Bradic, Rainer Trost, Florian Köfler, Christian Ziemski. Dirección: Stefan Gottfried. Dirección de escena: Tatjana Gürbaca. 24 de septiembre de 2018.
 
Tatjana Gürbaca se encargó del montaje escénico de Alcina en Viena © Theater an der Wien / Herwig Prammer 
 
La nueva temporada empezó en el tercer teatro de ópera vienés con una muy exitosa nueva producción de la magic opera Alcina de Händel, estrenada en 1835 en el Covent Garden de Londres. La directora de escena alemana Tatjana Gürbaca es conocida en el mundo de la ópera por su tendencia a deformar y falsificar las puestas en escena, pero esta vez sorprendió con una regia inteligente que presentaba la historia de forma agradable y en la que solo aparecían ocasionalmente los detalles extraños. Todos los personajes fueron dirigidos de forma excelente y actuaron con gran vivacidad, con lo que no hubo ningún momento aburrido. La escenografía de la isla de Alcina tuvo un cierto tono romántico y el vestuario pareció moderno. Ambos eran creación de Katrin Lea Tag.
Stefan Gottfried, sucesor del fallecido Nikolaus Harnoncourt al frente del Concentus Musicus Wien y director residente del Theater an der Wien para el período 2018-19, dirigió con competencia y sentimiento aunque no con el acento poderoso que distinguía a su antecesor.  Su orquesta, especializada en la música del Barroco, tocó muy bien.
También los cantantes sobre el escenario pusieron lo mejor de su parte para que la representación fuese magnífica. Marlis Petersen cantó el papel protagonista mostrando un gran temperamento como actriz y cantante de gran nivel, aunque no fue la estrella absoluta sino solo la prima inter pares, lo que representa un gran elogio para todos sus  colegas. Ruggero fue encomendado  al contratenor australiano David Hansen, que mostró un gran virtuosismo vocal y una espectacular presencia escénica. Mirella Hagen presentó a Morgana, la hermana de Alcina, como una brillante soprano lírica que, aun sin un color personal definido, revirtió en un personaje simpático y emocionalmente completo. La serbia Katarina Bradic fue Bradamante, la prometida de Ruggero, y dotó al rol de una flotante y homogénea emisión de mezzosoprano  y de una particular irradiación personal. Rainer Trost fue Oronte, el general de Alcina, y con el bajo austríaco Florian Köfler, un adecuado Melisso, cumplieron sobradamente. La parte de Oberto para niño soprano fue encomendada a Christian Ziemski, un miembro del Coro infantil de San Florian. El coro Arnold Schoenberg completó el censo del espectáculo. * Gerhard OTTINGER