Grec 2018
Jonathan Dove EL MONSTRE AL LABERINT
Marc Sala, Gemma Coma-Alabert, Toni Marsol. Orfeó Català y todos sus coros. JONC. Dirección: Simon Halsey. Dirección de escena: Constanza Brncic. Teatre Grec, 15 de julio de 2018.
 
El Grec volvió a apostar por la lírica con el estreno en España de El monstre del laberint de Jonathan Dove © Festival Grec / Anna Fàbrega
 
Esta obra, escrita por encargo de la London Symphony Orchestra (LSO), los Berliner Philharmoniker y el Festival de Aix-en-Provence, permitió que el Festival Grec de Barcelona recuperara para su repertorio el género operístico por iniciativa del Orfeó Català. Se trató de una única representación de El monstre al laberint (The Monster in the Maze, 2015), del compositor Jonathan Dove y con libreto del dramaturgo Alasdair Middleton –en traducción catalana de Marc Rosich–, una coproducción entre el Festival y la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música Catalana que reunió sobre el escenario del teatro griego barcelonés a más de 300 cantaires, a la Jove Orquestra Nacional de Catalunya (JONC) y a tres solistas vocales. La obra es muy adecuada para los intereses del Orfeó y de sus coros al tener la ocasión de participar todos juntos en un mismo espectáculo.
El monstre al laberint, nacida como una obra inclusiva y participativa capaz de integrar a intérpretes aficionados y profesionales, parte de un proyecto de divulgación cultural y promoción de la música y de la ópera. De la partitura, muy rítmica y plena de colores –aunque la amplificación del Grec desvirtuó las sutilezas dejando un resultado muy plano–, sobresalió la fantasmal personificación del Minotauro a cargo de la sección de metales, sin olvidar el constante uso de los coros al unísono y por separado.
Hay que aplaudir la capacidad demostrada por Constanza Brncic, directora de escena y coreógrafa de la propuesta, que fue capaz de mover a una gigantesca masa coral que incluía a niños muy pequeños con la dificultad que eso conlleva. Pero los educados intérpretes –integrantes del Orfeó Català, el Cor Jove, el Cor de Noies, el Cor Infantil, el Cor de Mitjans y el Cor de Petits– respondieron muy bien a las indicaciones, cantando con concentración –los desencajes fueron mínimos–, moviéndose con inteligencia y arropando con su buen hacer a los tres solistas. Estos fueron el tenor Marc Sala como un ágil, efectivo y heroico Teseo, la mezzosoprano Gemma Coma-Alabert como su desesperada madre y el barítono Toni Marsol, un Dédalo que supo contenerse brindando un canto equilibrado. Brncic utilizó no solo el escenario, sino también los pasillos de acceso al recinto, consiguiendo momentos muy logrados, al igual que en la presentación del Minotauro a cargo del artista circense Quim Girón, que bordó el papel con sus acrobacias.
Simon Halsey ocupó el podio principal –apoyado por otros directores distribuidos por los pasillos del Grec– consiguiendo una lectura óptima y sin mayores dificultades ante una empresa de tamaña magnitud, controlando a los cientos de artistas a su mando con total eficacia. * Pablo MELÉNDEZ-HADDAD