Teatro Colón
Wagner  TRISTÁN E ISOLDA
Peter Seiffert, Anja Kampe, Kwanguchul Youn, Daniel Boaz, Gustavo López Manzitti, Angela Denoke.  Dirección: Daniel Barenboim. Dirección de escena: Harry Kupfer. 11 de julio 2018.
 
Tristán e Isolda en el montaje de Harry Kupfer fue uno de los grandes atractivos del Festival Barenboim del Colón bonaerense © Teatro Colón
 
La visita anual de Daniel Barenboim al Teatro Colón permitió en esta ocasión ofrecer una estupenda versión de Tristán e Isolda con el músico argentino al frente de la Staaskapelle de Berlín. Se trataba de una producción de la Staatsoper Unter den Linden enmarcada dentro del Festival Barenboim 2018, un programa conjunto con el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos y el Ministerio de Cultura argentinos. El montaje, con la firma de Harry Kupfer y la escenografía de Hans Schawernoch, puede resumirse como una propuesta brillante, concisa y subyugante en la que un ángel caído, de presencia permanente en el escenario, se convierte en símbolo del poema de amor, mítico y fascinante. La regia, de recargado ascetismo, logró, a través de la prodigalidad de movimientos y actuación de solistas, coro y figurantes, una perfecta conjunción entre la música y las voces, tan propia de Wagner. La orquesta sonó admirablemente y el coro se mostró particularmente eficiente.
Peter Seiffert fue un Tristán firme, delicado, eficaz portador de la futura esposa del Rey Marke de la que está profundamente enamorado pero que solo cuando ella muestra su igual pasión, se manifiesta en el abrasador dúo de amor con Isolda del segundo acto. La soprano Anja Kampe compuso el ideal del paradigmático rol femenino: seducción, temor, angustia y esencialmente la locura de amor en grado apoteósico, que se impone a los sentidos y al mutuo deber. A un parecido nivel de excelencia se mostraron Kwangochul Youn (Marke), Daniel Boaz (Kurwenal) y Angela Denoke (Brangania), mientras que en los roles menores estuvieron muy correctos Gustavo López Manziti (Melot) y Adam Kutry (Timonel).
Además de las cuatro presentaciones programadas (dos de ellas con Iréne Theorin como Isolde), la ópera se trasmitió en directo por televisión y, como es habitual, se pudo disfrutar de ella también en la vecina plaza del teatro; en todos los casos se contó con una gran asistencia de público de la ciudad, fuertemente admirador de la obra.  * Mario F. VIVINO