Festival de Glyndebourne
Händel SAUL
Karina Gauvin, Anna Devin, Markus Brück, Iestyn Davies, Allan Clayton, Stuart Jackson, John Graham-Hall. Dirección: Laurence Cummings. Dirección de escena: Barrie Kosky. 19 de julio de 2018.
 
Markus Brück fue el protagonista de Saul en esta versión escenificada por Barrie Kosky © Festival de Glyndebourne / Bill Cooper 
El director australiano Barrie Kosky dio una lección magistral de cómo transformar un oratorio serio y formal en un espectáculo de gran teatralidad; este regista siempre va a los extremos, pero en este caso su esfuerzo estuvo lleno de creatividad y buenas ideas, más adaptado al público inglés. Su producción usa todos los elementos a su disposición, bajando telones cuando se dan momentos más íntimos o interludios orquestales y dejando que la acción transcurra en la mente del público. Los personajes son exagerados hasta el punto de caer en el melodrama, pero son tan vívidos y estuvieron tan bien actuados que esa misma exageración, que incluye gritos y exclamaciones ajenas a la partitura, convenció por su autenticidad y sinceridad escénica. La figura de Saul emerge como un hombre con dos personalidades, mientras que David y Jonathan son la representación directa de la lealtad y el amor.
Un elenco excelente dio vida a los personajes. Anna Devin fue una Michal de actuación decidida, de voz penetrante, muy buenos agudos y coloratura con peso para hacerla un personaje dominante. Karina Gauvin era Merab, de voz liviana, cálida, que trataba siempre de apoyar a David. Markus Brück encarnó a un Saul poseído, bipolar, entre loco y razonable, y que no se encontraba en paz consigo mismo. De voz atractiva, destacaba su rol con movimientos de gran intensidad. Iestyn Davies cantó David con voz expresiva, comunicando lealtad y sin entender por qué Saul le apartaba. En Allan Clayton recayó la difícil tarea de cantar Jonathan, que trataba de ser leal a su padre Saul y a David, con voz clara, plena, dúctil. John Graham-Hall dio vida a la Bruja de Endor, un personaje breve y misterioso que aparecía entre las piernas de un Saul ya loco.
Al frente de la siempre maravillosa Orchestra of the Age of Enlightment Laurence Cummings dirigió la función perfecta, con una lectura descollante, llena de ritmo, transparencia, con solistas de primera línea que brindaron un espectáculo total a un público entusiasta que aplaudió de pie.  * Eduardo BENARROCH