Gran Teatre del Liceu
Donizetti LA FAVORITE
Clémentine Margaine, Michael Spyres, Markus Werba, Ante Jerkunica, Miren Urbieta-Vega, Roger Padullés. Dirección: Patrick Summers. Dirección de escena: Derek Gimpel. 8 de julio de 2018.
 
La Favorite puso fin al curso 2017-18 del Liceu barcelonés © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
 
El Liceu despidió la temporada 2017-18 con la reposición de La favorite en un montaje de 2002 coproducido con el Teatro Real de Madrid, donde se estrenó en 2003. Al frente de la dirección de escena estuvo en origen Ariel García Valdés, pero este año ha asumido la reposición, sin mejoras aparentes, Derek Gimpel para su estreno en el Maggio Musicale Fiorentino en febrero y en julio en el coliseo barcelonés. La propuesta es bastante desoladora y estéticamente poco atractiva, con una escenografía minimalista basada en una gran formación rocosa que hace de monasterio, isla o jardines y salones del Alcázar de Sevilla. Todo un reto vacuo arropado por un vestuario atemporal tampoco demasiado lucido. La mayor virtud de la propuesta que por lo menos no transgrede ni tergiversa la acción, pero está en las antípodas de las corrientes escenográficas actuales, especialmente por una dirección actoral casi inexistente.
Desde el punto de vista musical hubo sus más y sus menos; sorprendió la potente y en ocasiones algo precipitada dirección musical del destacado maestro estadounidense Patrick Summers, quien enfatizó más el volumen y la proyección canora que la exquisitez y expresividad del bel canto.
En el reparto destacó el interesante debut local de la mezzosoprano francesa Clémentine Margaine, una artista de bello timbre, extensión y gran proyección, quien consiguió un destacado triunfo personal a pesar de que le faltó quizás una mayor ductilidad en las agilidades para alcanzar el acelerado ritmo musical del maestro, y que denotó algunos agudos fijos que no casan con el estilo de la obra donizettiana.
El Fernand de Michael Spyres ofreció una línea de canto excelente, muy adecuada al personaje y al estilo de la grand opéra; gustó bastante y se recreó en las diferentes arias y dúos, especialmente en el último acto, pero pecó de unos sobreagudos un tanto blanquecinos que limitaron la expresividad de su interpretación y la excelencia de su canto para obtener un éxito rotundo. Por su parte, el barítono Markus Werba cantó el rol de Alphonse XI con gran elegancia y estilo; se trata de un gran cantante, pero el personaje requiere de una voz de un mayor cuerpo y autoridad en la emisión. El bajo Ante Jerkunica fue un Balthazar de colorido instrumento y gran adecuación al rol, muy aplaudido por el público, con una voz importante y ajustada al personaje, de cuya interpretación solamente se echó en falta algo más de refinamiento. La soprano Miren Urbieta-Vega fue una interesante Inès, cantando su personaje con solvencia. El Gaspar de Roger Padullés obtuvo, en cambio, un resultado algo más discreto. Bien en general el Coro del Liceu, quizás un tanto forzado en alguna ocasión el volumen de la sección masculina.
Un título de grand opéra al que le faltó un mayor lucimiento escénico y que presentó el ballet troceado y como relleno a telón bajado durante algunos de los cambios de escena. Una propuesta de final de temporada que, a pesar de todo, fue recibida con bastante agrado por el público barcelonés. * Fernando SANS RIVIÈRE