Teatro La Fenice
Giorgio Battistelli RICHARD III
Gidon Saks, Annalena Persson, Christina Daletska, Sara Fulgoni, Urban Malmberg, Paolo Antognetti, Philip Sheffield, Christopher Lemmings. Dirección: Tito Ceccherini. Dirección de escena: Robert Carsen. 3 de julio de 2018.
 
Giorgio Battistelli estrenó en Italia su Richard III en La Fenice en una propuesta escénica de Robert Carsen © Teatro La Fenice / Michele Crosera 
El Teatro La Fenice acogió el estreno en Italia de Richard III de Giorgio Battistelli tras una espera de trece años que, a juzgar por los resultados, ha valido la pena. Drama musical en dos actos con libreto en inglés de Ian Burton –basado en la obra homónima de Shakespeare–, Richard III se estrenó con gran éxito en Amberes en 2005, y con la misma producción ofrecida en la Serenissima. Battistelli ha concebido un auténtico dramma per musica con números cerrados formados por arias, dúos, concertantes o páginas corales, con materiales heterogéneos que se transforman en función del desarrollo dramático. El protagonismo otorgado al coro y a la orquesta es uno de los logros de la ópera. Fuera de la escena, el coro da voz a un mundo de fantasmas; dentro, asume una función tímbrica, ya sea como comentarista a modo de la tragedia griega o como ceremonia litúrgica, siendo un organismo cambiante que se adapta a la psicología de los diferentes protagonistas. La orquesta, de dimensiones tan titánicas como la desproporcionada ansia de poder del protagonista de la obra, incluye invenciones tímbricas de sorprendente impacto emocional, con sonidos tenebrosos y punzantes que atrapan al oyente desde el primer compás, con gran participación de los metales, el carillón –y otros instrumentos de percusión– y añadiendo sonidos externos modificados hábilmente con el sampler.
La regia de Robert Carsen, en simbiótica unión con el texto y la música, utiliza un espacio fijo –como se hacía en tiempos de Shakespeare– con forma de anfiteatro, decadente y tenebroso, cubierto de arena roja y de impactante efecto visual. Los desplazamientos de los personajes ofrecen una lectura más profunda de la trama, aportando también momentos de bellísima plasticidad, como el uso de la arena en los diferentes crímenes o los movimientos coreográficos del coro. Interesante la decisión de vestir a todos los participantes de igual manera y con vestuario contemporáneo –con la excepción del protagonista como mensaje de la fragilidad del ser humano para ser manipulado y sucumbir al deseo del poder.
Annalena Persson fue una Lady Anne de fuerte garra dramática, con agudos recios y fulminantes y convincente teatralidad. Sara Fulgoni exhibió un registro equilibrado, de perfecta afinación y amplia paleta sonora, desenvolviéndose con gran naturalidad en las zonas media y aguda. Christhopher Lemmings aportó momentos de conmovedor lirismo, que se vieron favorecidos por su buena proyección a lo largo de toda su extensión. Gidon Saks fue el gran triunfador de la noche, definiendo el perfil psicológico de su avieso personaje de forma magistral, y superando con creces los retos la partitura: notas extremas, saltos imposibles, compleja afinación y un sinfín de dificultades vocales que retratan musicalmente la naturaleza diabólica y el histrionismo de un personaje tenebroso, cruel y caprichoso.
El coro y la orquesta fueron, sin lugar a dudas, los narradores de excepción de la tragedia, erigiéndose como los auténticos protagonistas de una jornada memorable gracias a su sobresaliente actuación.  * Verónica MAYNÉS