Festival dei 2 Mondi
Gay-Pepusch THE BEGGAR’S OPERA
Beverley Klein, Kate Butter, Olivia Brereton, Emma Kate Nelson, Benjamin Purkiss, Robert Burt, Sean Lopeman. Dirección: Marie van Rijhn. Dirección de escena: Robert Carsen. 6 de julio de 2018.
 
Spoleto incluyó en su cartel de 2018 The Beggar’s Opera en una propuesta de Robert Carsen © Festival dei 2 Mondi / Maria Laura Antonelli / Patrick Berger 
 
The Beggar’s Opera se recuerda hoy sobre todo por la reelaboración que de la misma hicieron Bertolt Brecht y Kurt Weill en su Ópera de tres peniques, pero en la Inglaterra del siglo XVIII llegó a ser popularísima. Robert Carsen la considera la primera comedia musical de la historia y para acercar aún más esta ballad opera de 1728 a un musical de hoy ha modernizado el texto, trufándolo de expresiones actuales con referencias a Theresa May y a otros temas de la actualidad. El argumento original, sin embargo, ha sido sustancialmente respetado. El colaborador de Gay en la vertiente musical fue un compositor alemán que residía en Londres, Johann Christoph Pepusch, que se limitó a arreglar canciones populares y arias de Händel y de otros compositores de la época. Su música, sin embargo, ha llegado hasta hoy incompleta y con una notación sumaria, lo que implica que optar por una ejecución totalmente fiel del original es tarea prácticamente imposible. Se decidió, en consecuencia, acudir a los músicos de Les Arts Florissants –que en esta ocasión dirigiría no su fundador, William Christie, sino Marie van Rhijn–, grandes conocedores de la música de aquella época, para que completaran e interpretaran de modo absolutamente convincente lo que queda de la música de Pepusch.
Los intérpretes de los numerosos personajes fueron escogidos de entre las filas de los grandes cantantes británicos del musical, capaces de actuar y bailar con una vitalidad contagiosa, de cantar –con voz no impostada– adecuadamente y de lucirse en movimientos casi gimnásticos. La dirección escénica de Carsen supo poner en valor esta capacidad multiforme de los intérpretes y poco más necesitó para realizar un espectáculo que conquistó sin reservas. La escenografía de James Brandily consistía en una pared levantada con cajas de cartón y pocos elementos más, todos de cartón. El vestuario de Petra Reinhardt para los hombres fue seguramente adquirido por poco dinero, sucio y descuidado como corresponde a los habitantes de los barrios bajos londinenses. Los de las mujeres, reducidos a la mínima expresión y de colores subidos, eran también perfectamente adecuados al ejercicio profesional de sus propietarias.
Los nombres de los cantantes-actores-bailarines probablemente no digan mucho a un lector no británico, pero quienes los ostentaban lo hicieron tan bien que merecen ser citados, los principales al menos. Benjamin Purkiss dio vida a Macheath –el Mackie el Navaja de la ópera de Weill–, mientras Robert Burt, Beverley Klein y Kate Butter eran los Peachum y su hija Polly. Olivia Brereton encarnó a Lucy y Emma Kate Nelson aparecía como Jenny. Algunos representaban diversos papeles, como el excelente Sean Lopeman. El público del Festival de Spoleto les aplaudió a todos ellos con abierto entusiasmo.  * Mauro MARIANI