Arena
Verdi AIDA.
Anna Pirozzi, Violeta Urmana, Yusif Eyvazov, Luca Salsi, Vitaly Kovaliov, Romano Del Zovo, Antonello Ceron. Dirección: Jordi Bernàcer. Dirección de escena: Franco Zeffirelli.  23 de junio de 2018.
 
El público volvió a llenar la Arena para ver la Aida montada por Franco Zeffirelli, en esta ocasión protagonizada por Anna Pirozzi © Arena de Verona / Foto Ennevi 
 
Asistiendo en este 23 de junio a la primera de las dieciséis funciones previstas este año por el Festival de la Arena de Verona para Aida, se tuvo la impresión de que se trataba de la verdadera inauguración del Festival por el fervor del público que llenaba hasta el último rincón del anfiteatro y por el resultado del espectáculo. La imponente puesta en escena de Franco Zeffirelli, que data ya de 2002, fue un elemento decisivo con la presencia monumental de la gran pirámide dorada que, al girar sobre sí misma, ofrece diversos y sugestivos ángulos, a lo que vienen a unirse el espléndido vestuario de Anna Anni, la sabia iluminación y la muy buena coreografía de Vladimir Vasiliev, que permitió brillar al cuerpo de baile con las étoiles Beatrice Carbone y Petra Conti y el primer bailarín Gabriele Corrado. Los más de trece mil espectadores se lo pasaron en grande, como lo prueba la exhibición de candeline –mecheros, linternas de teléfonos móviles– al término de la función, todo un espectáculo dentro del espectáculo.
Los resultados musicales estuvieron a la altura del prestigio areniano, empezando por la concertación y dirección del valenciano Jordi Bernàcer, que condujo perfectamente a coros y orquesta, con un brillo especial en la escena del triunfo, todo un trabajo de Hércules para el músico español, sin que ello signifique menosprecio para los resultados obtenidos en el sugestivo tercer acto y sobre todo en la escena final de la fatal pietra.
Muy competente toda la compañía de canto, desde el vigoroso Mensajero de Antonello Ceron o la inspiradísima Sacerdotisa de Francesca Tibursi a los intérpretes de los papeles principales. El joven bajo Romano Del Zovo, un elemento local al que no hay que perder de vista, dio voz al Rey, mientras el óptimo bajo ruso Vitaly Kovaliov era un autoritario Ramfis. Aunque hizo anunciar una indisposición, la mezzosoprano Violeta Urmana pudo sostener la parte de Amneris con valor a lo largo de toda la representación. Éxito franco también para el barítono Luca Salsi, un Amonasro poderoso y de voz muy presente, y un auténtico triunfo para el tenor Yusif Eyvazov –marido de Anna Netrebko– que fue creciéndose en el curso de la representación y que cantó con gran riqueza de fraseo. Superlativa la prueba de la soprano italiana  Anna Pirozzi, que cinceló el rol de Aida con su bella voz, latina y francamente rica, homogénea y vigorosa, que la artista sabe también plegar a los pianissimi y a los reguladores de lunar belleza. Una Aida triunfal.  * Andrea MERLI