Staatsoper
Weber DER FREISCHÜTZ
Andreas Schager, Camilla Nylund, Evelin Novak, Alan Held, Hans Peter Kammerer, Adrian Eröd, Clemens Unterreiner, Albert Dohmen, Gabriel Bermúdez. Dirección: Thomas Netopil. Dirección de escena: Christian Räth. 28 de junio de 2018.
 
Andreas Schager protagonizó Der Freischütz en Viena © Staatsoper / Michael Pöhn 
 
La dirección actual de la Staatsoper parece seguir empeñada en arruinar el repertorio. Tras la defectuosa puesta en escena de Samson et Dalila, la última nueva producción de la temporada fue un verdadero desastre. La ópera de Carl Maria von Weber es el prototipo de la ópera romántica alemana, en la que la presencia del bosque y de lo misterioso está siempre reflejada en la música. En la producción de Christian Räth y en los esbozos escenográficos de Gary McCann no hubo rastro de ello en escena. Una realización fría y moderna sin más atractivo que el de algunos efectos técnicos y que en ningún momento tomó las referencias evidentes en la partitura. La dirección musical del checo Tomas Netopil tampoco resultó efectiva, pues aun con algunos detalles acertados dio la sensación de ser más analista que romántica. La orquesta, en consecuencia, produjo un buen sonido pero no una interpretación óptima. Faltaba la tensión y así la representación acabó resultando tediosa.
En esta versión Max aparece como compositor en lugar de cazador. Probablemente esa sea la razón por la que falla todos sus tiros. Andreas Schager posee una voz de tenor brillante y heroica, y aunque este papel no parece exactamente destinado a sus condiciones estuvo en él muy convincente tanto en el canto como en la palabra, aunque emitida esta siempre con demasiada fuerza. En su actuación escénica hizo todo lo que el regista le pidió. Al haber eliminado el director Meyer a Günther Groissböck del reparto, Alan Held le sustituyó como Kaspar. El bajo-barítono americano tuvo una actuación adecuada aun faltándole algo de poderío vocal. Albert Dohmen, que había sido un destacado Caspar (también en el Liceu) es más un barítono que el bajo sonoro que se precisa para el Eremita, pero cumplió en su nueva asignación. El otro personaje que solo aparece en el último acto, el Príncipe Ottokar, fue cantado con la voz pequeña y lírica de Adrian Eröd. Su Sol sostenido agudo pareció algo forzado. Camilla Nylund, el único personaje de la obra que actúa con normalidad y no con el carácter frenético de los otros, hizo una Agathe definida con una buena línea de canto, un sonido plenamente asumible y una interpretación atendible. Daniela Fally, que había sido la Ännchen en las cuatro primeras funciones de la serie, tuvo que cancelar las dos últimas por enfermedad, siendo reemplazada en la primera de ellas por Ileana Tonca y en esta última por Evelin Novak, soprano croata miembro de la Ópera de Berlín que debutó con mucho éxito, exhibiendo una voz de mayor consistencia que las de sus predecesoras y adaptándose perfectamente y con talante simpático a la producción como si ya la conociera.
Samiel, que aparecía de formas distintas, fue Hans Peter Kammerer, nuevo Kammersänger  austríaco en la compañía, mientras cerraban el reparto Clemens Unterreiner como Cuno y Gabriel Bermúdez como Kilian. El coro tuvo alguna leve diferencia de criterio con el director pero cantó en general muy bien. La acción escénica que se les marcó en muchos momentos sencillamente rozaba la estupidez.  * Gerhard OTTINGER