67º Festival Internacional de Música y Danza de Granada
Couperin LECCIONES DE TINIEBLAS PARA EL MIÉRCOLES SANTO
Lucy Crowe, Núria Rial. Forma Antiqva. Rami Alqhai, viola da gamba. Monasterio de San Jerónimo, 30 de junio de 2018.
 
Lucy Crowe, Nuria Rial y los miembros de Forma Antiqva, en el monasterio de San Jerónimo © Festival de Granada / José Albornoz 
 
La liturgia católica acumula un rico patrimonio en ornamentos de clara vocación simbólica, un legado que adquiere especial importancia en la preparación de la Cuaresma y las celebraciones de la Semana de Pasión. A esta liturgia se suma, para solemnizar la celebración, el corpus musical que corre en paralelo en tradición. En 1714 Couperin llevaba a imprenta su aportación al género de tinieblas con una página destinada a un convento femenino –de ahí que fueran inspiradas para una y dos voces femeninas– dedicadas al Miércoles Santo.
De estas Lecciones destacan, por un lado, las simetrías estructurales que organizan sus tres puntos y, por otro, el particular sentido contrastante determinado por el hilado del canto homofónico, la hábil disposición de melismas en los comienzos de aires arcaizantes que no ocultan la confluencia del barroco francés y el tono airoso italiano que se asoma en estas Lamentaciones.
Forma Antiqva (Daniel, Pablo y Aarón Zapico), la viola da gamba de Rami Alqhai y las sopranos Lucy Crowe y Núria Rial fueron las encargadas de poner música y voz a este concierto celebrado en el Monasterio de San Jerónimo de Granada como parte de la programación del Festival 2018 de la ciudad andaluza. Cita con la música antigua contextualizada no solo por la conmemoración del 350º aniversario del nacimiento de Couperin, sino también por el espacio que lo acogía. Crowe y Rial encabezaron cada una de ellas las dos primeras lecciones e interpretaron a dúo la conclusiva. El peso principal del concierto lo asumieron ambas cantantes, ya que la fuerza textual apenas deja más margen que el de subrayar frases o perfumar desarrollos. Fue un programa inolvidable, redondo, en el que Crowe hizo gala de fraseo y sorprendente afinación, voz que proyecta aterciopelada frente al tono más afilado de Rial. Dos perspectivas vocales dentro del mismo registro que entraron en lo que parecía un duelo musical centrado en el gusto como destino desde la solidez técnica. Rial pondría –y de qué forma– el contraste a la labor de la soprano inglesa dentro de esa agógica compartida que circundaría el concierto con un instrumento de agudos limpios, elevados constantemente por exigencias de Couperin. El punto de inflexión llegaría con la Tercera Lección, cercana al ensueño y aliviando la incomodidad de los mudos bancos del templo. Maridar dos planos vocales tan concretos subrayó como referencial esta propuesta de Forma Antiqua.
El Magníficat de Marais, segundo pilar de este programa granadino, decretó el cierre del concierto, en el que se intercalaron breves pasajes instrumentales protagonizados por los hermanos Zapico y la expresiva viola da gamba con la que conversa Alqhai. Distintos pasajes instrumentales de Visée, Marais o el propio Couperin protagonizados por los Zapico y Alqhai completaron este programa, tan sólido como único.  * Alejandro FERNÁNDEZ