Palau de les Arts
Mozart LA CLEMENZA DI TITO
Margarita Gristokova, Eva Mei, Carlo Allemano, Karen Gardeazabal, Nozomi Kato, Andrea Pellegrino. Dirección: Nimrod David Pfeffer. Dirección de escena: Allex Aguilera. 24 de junio de 2018.
 
El Palau de Les Arts clausuró la temporada 2017-18 con La clemenza di Tito © Palau de Les Arts / Miguel Lorenzo / Mikel Ponce
 
Con La clemenza di Tito el Palau de Les Arts cerraba su tormentoso curso 2017-18. Tormentoso por la dimisión inicial de Davide Livermore, a la que más tarde se sumó la de Fabio Biondi. Este último debía dirigir esta ópera, lo que hubiese supuesto, sin duda, un aliciente, pero su abrupto adiós obligó a buscar a última hora un sustituto. El elegido fue Nimrod David Pfeffer, asistente en la Metropolitan Opera de Nueva York, quien ofreció una lectura eficiente –sin más–, pero plana y, desde luego, sin sacarle el partido que se puede a una orquesta como la de la Comunitat Valenciana. Las dinámicas, por ejemplo, partieron del mezzoforte al forte, sin espacio para sutilezas; pese a ello, no faltaron la claridad y precisión suficientes para que la ópera se sostuviese a buen nivel y que tanto orquesta como coro luciesen lo suficiente.
La obra se ofreció en una propuesta semiescenificada por Allex Aguilera, un trabajo inteligente que extrajo el máximo a unos medios mínimos pero suficientes, que se completaron con una dinámica dirección escénica. Una plataforma con una larga escalera fue suficiente escenografía. Cuando se conoce lo que se está haciendo no se necesita mucho más. De hecho, con los mismos medios, se podría haber representado este título en la sala principal de Les Arts, ofrecida sin embargo en el Auditori.
Del reparto destacó especialmente el Sesto de Margarita Gristkova: la mezzo lució una voz brillante, especialmente en la zona aguda, más que suficiente para satisfacer la coloratura, y un sentido del fraseo elegante y en buen estilo. La única pega fue su timbre, demasiado claro, algo sopranil para el personaje. La veterana Eva Mei interpretó la endemoniada parte de Vitellia con técnica e inteligencia; tampoco posee, sin embargo, la voz idónea para la parte, al menos en el registro grave, bien afrontado en la máscara, pero sin la necesaria expansión. Carlo Allemano fue un Tito con una voz del metal adecuado, con cierto color dramático, aunque sin especial belleza tímbrica; el problema estuvo en su escaso dominio de la coloratura, con evidentes dificultades en su última aria.
El resto del reparto estuvo compuesto por miembros o exalumnos del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo, demostrando el buen nivel que, tradicionalmente, ha tenido la escuela. Karen Gardeazabal fue una Servilia casi de lujo, con voz generosa, atractiva y aristocrático fraseo. El mismo lujo que aportó Nozomi Kato como un Annio de primerísima factura; de seguir por este camino su imparable evolución, dentro de poco tiempo puede llegar a ser un Sesto de primer nivel. Cerró el elenco Andrea Pellegrini con un elegante y depurado Publio.  * César RUS