CRÍTICAS

Teatro Colón
Rossini  L’ITALIANA IN ALGERI
Nancy Fabiola Herrera, Xabier Anduaga, Nahuel Di Pierro / Ricardo Seguel, Damon Ploumis, Oriana Favaro. Dirección: Antonello Allemandi. Dirección de escena: Joan Anton Rechi. 7 y 10 de mayo de 2018.
 
Nancy Fabiola Herrera y Xabier Anduaga protagonizaron L’italiana in Algeri en Buenos Aires © Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli 
 
Las denominadas óperas bufas de Rossini –o de otros autores– permiten más de una mirada y unívoca interpretación. Es necesario tener en cuenta que en el momento de su estreno, en varios casos más de 200 años atrás, la visión de los europeos del cercano o medio oriente era bastante confusa. La sátira parecía ser una manera relativamente discreta de ensalzar o rebajar las presuntas vidas de los sarracenos por ejemplo. L’italiana in Algeri es una de las más características expresiones en ese sentido. En esta producción que este verano podrá verse en el Festival de San Lorenzo de El Escorial y en la Quincena Musical Donostiarra, Joan Anton Rechi adopta una variante aún más extrema para dirigir escénicamente la pieza al convertir la ópera en un espectáculo de varietés en el cual abundan los trazos gruesos, como el uso de tangas y la adopción de amaneramientos exagerados y posturas grotescas, detalles que conforman los aspectos centrales de la versión.
Apoyándose en la escenografía de Claudio Hanczyc –algo así como teatro dentro del teatro–, los numerosos figurantes –en su mayoría travestidos– giran, se acuestan, corren o se pelean mientras los solistas y el coro intentan seguir con denuedo la partitura. Todo el movimiento planteado requiere que el ritmo musical se adecue a tal objeto y esto hace que se lleve a la orquesta lenta o acelerada en según qué escena. La dirección de Antonello Allemandi permitió y formó parte de ese juego. Vale destacar el logrado ensamblaje del final del primer acto.
En el rol principal de la Italiana, la mezzo canaria Nancy Fabiola Herrera, Premio ÓPERA ACTUAL 2018, se mostró muy segura, impecable en sus arias y dúos, y su actuación estuvo siempre acorde a los lineamientos escénicos, con pocos momentos de decaimiento. Magnífica su “Cruda sorte”. El joven tenor vasco Xabier Anduaga, que hizo su debut en el teatro con una voz clara y atractiva, logró representar con acierto –aunque quizás con exagerada timidez– a Lindoro, sufrido caballero en manos del Kan. Nahuel Di Pierro, como Mustafá, fue obviamente el más zarandeado de los personajes histriónicos; se sumergió en modo payaso y a veces su canto quedó lastimado. Similar concepto merece Damon Ploumis como el presunto tío de la protagonista. Muy acertada Oriana Favaro, la sufrida Elvira que todo debe soportar para sobrevivir en el harén. En el segundo reparto, como Mustafá, el joven bajo-barítono chileno Ricardo Seguel reiteró sus dotes para este tipo de roles, nada fáciles de asumir. Muy correcto el coro estable. 
El público mostró posturas contradictorias respecto a la propuesta escénica, lo que se hizo visible al observar los sensibles claros en la zona de abonados y en la tibieza de los aplausos destinados al director de escena.  * Mario F. VIVINO