CRÍTICAS

Finnish National Opera
Wagner PARSIFAL
Nikolai Schukoff, Tuija Knihtilä, Jyrki Korhonen, Tommi Hakala, Jukka Rasilainen, Koit Soasepp. Dirección: Pinchas Steinberg. Dirección de escena: Harry Kupfer. 16 de mayo de 2018.
 
Harry Kupfer ofreció su visión de Parsifal en Helsinki © Finnish National Opera 
Todo el mundo conoce a Harry Kupfer. Sus producciones usan elementos orgánicos que son perennes y por eso evolucionan todo el tiempo hasta convertirse en obras maestras. Trece años han pasado desde la première de este montaje y en ese período el mundo ha cambiado, pero esta producción sigue ofreciendo un mensaje válido. El camino hacia la aceptación de la realidad y por ende hacia la sabiduría no es directo sino tortuoso, quebrado, con precipicios y otros peligros que hay que sortear con destreza y sin miedo. La escenografía de Hans Schavernoch muestra un zigzag en secciones que se unen y se apartan dejando vacíos imposibles de cruzar; tanto el recinto de los Caballeros del Grial como el de Klingsor son actos de magia; el Grial es reconocible pero cuando lo esgrime Amfortas con tal desprecio y violencia se convierte en un exceso que tumba a los caballeros. “¿Ustedes quieren el Grial? Aquí se lo doy...”: los Caballeros caían de espaldas volteados por sus propias imágenes.  Siempre al fondo había tres figuras budistas que veían el progreso de la acción. Los detalles de Personenregie eran también mágicos, los cuatro escuderos reaccionaban de forma individual a la narración de Gurnemanz y eran calmados de su violencia contra Kundry con su sola presencia. Hay muchísimo más, como para escribir un libro de cómo hacer régie, y todo esto hacía que la acción fuera siempre coherente e inteligente.
Finlandia sigue produciendo cantantes de primer orden. Tuija Knihtilä fue una Kundry sensual, seductora, obediente, de canto dulce y feroz y siempre convincente, una lirico-spinto muy expresiva. Jyrki Korhonen presentó un Gurnemanz de voz noble, una presencia que mostraba la lentitud de esa comunidad a lo que sumó una gran autoridad con una voz de bello timbre. Tommi Hakala fue un Amfortas joven, lleno de rabia y remordimiento y rencor contra su padre y los Caballeros. Su voz era fresca y comunicativa. Jukka Rasilainen encarnó a un Klingsor también de voz joven, lleno de sentimientos de venganza  y que sufría tanto como Amfortas. Koit Soasepp cantó Titurel con voz profunda y autoritaria. Por su parte el joven tenor austríaco Nikolai Schukoff dio vida a un Parsifal joven, de voz dulce, que se movía siempre de forma convincente y natural. 
Magnífico el coro de la casa y sensacional la rapidísima dirección de Pinchas Steinberg al frente de la excelente orquesta. Una lectura y una función que muchos teatros llamados de primera clase jamás logran alcanzar.  * Eduardo BENARROCH