CRÍTICAS

Festival de Glyndebourne
Puccini MADAMA BUTTERFLY
Joshua Guerrero, Carlo Bosi, Elizabeth DeShong, Michael Sumuel, Olga Busuioc, Simon Mechlinski. Dirección: Omer Meir Wellber. Dirección de escena: Annilese Miskimmon.  19 de mayo de 2018.
 
Joshua Guerrero y Olga Busuioc cantaron las partes de Pinkerton y Cio-Cio-San en Glyndebourne © Festival de Glyndebourne / Robbie Jack 
 
La apertura del Festival con una ópera que jamás había sido vista en este teatro fue una experiencia confusa. La producción ubicaba la acción en Nagasaki, lo que es correcto, pero esta ciudad fue destruida por una bomba atómica en 1945. ¿Cómo se explica entonces que la acción tenga lugar pocos años después de ese hecho? ¿Y la radioactividad? La novela de Belasco es muy específica en cuanto a la época. Annilese Miskimmon da respuestas a preguntas que nunca fueron hechas; esta es una obra con una narrativa muy concentrada y la regista la diluye, mostrando que los marineros americanos hacían lo mismo que Pinkerton y que Goro tenía una agencia de casamientos rápidos más otras tonterías similares. Divertido pero innecesario. El magnífico dúo lleno de sensualidad “Bimba, bimba non piangere” tuvo lugar en la semioscuridad de la oficina de Goro, aunque las cosas mejoraron en los dos actos siguientes, al menos escénicamente.
El canto fue menos que rutinario. Joshua Guerrero posee una voz demasiado liviana y nada sensual para Pinkerton y tiende a usar el lloriqueo pasado de moda. Olga Busuioc pareció asustada del rol de Cio-Cio-San y la voz sonó por momentos dura y sin variedad de color; quizá se asiente en el resto de las diecisiete funciones previstas, porque su instrumento parecía tener las posibilidades de hacerlo mejor. En cambio Carlo Bosi dio lecciones de canto como un Goro no solo de voz excelente sino de presencia importante. Lo mismo sucedió con la resonante Suzuki de Elizabeth DeShong, una voz que ya está pidiendo roles más comprometidos. Michael Sumuel tuvo problemas con el registro de Sharpless y, entre los otros roles, destacó Simon Mechlinski como un Yamadori vigoroso. ¿Quién elige los cantantes en esta casa?
Omer Meir Wellber vino desde Berlín a dirigir con brío y mucho drama, aunque quizá también demasiado volumen, una función que dejó mucho por desear en todos los aspectos importantes de esta obra. Al menos el tiempo primaveral y soleado favoreció los picnics en los intervalos.  * Eduardo BENARROCH