CRÍTICAS

Washington National Opera
Bernstein CANDIDE
Alek Shrader, Emily Pogorelc, Denyce Graves, Wynn Harmon, Christian Bowers, Matthew Scollin, Frederick Ballentine, Alexander McKissick, Kerriann Otaño, Eliza Bonet. Dirección: Nicole Paiement. Dirección de escena: Francesca Zambello. 20 de mayo de 2018.
 
Pie de foto: Emily Pogorelc y Alek Shrader, Cunegonde y Candide en el Kennedy Center © Washington National Opera / Scott Suchman
 
Como correspondía, dentro del marco de celebraciones del centenario del nacimiento de Leonard Bernstein, la opereta cómica Candide dio cierre a la temporada 2017-18 de la Washington National Opera (WNO). Y era casi una obligación rendir homenaje a un compositor, director de orquesta y pedagogo emblemático de la era Kennedy y pilar fundamental de la cultura musical norteamericana. Acertada o no, la elección de Candide arrastró, como ya lo hiciera su estreno en Broadway en 1956, reacciones opuestas entre el público. El músico compuso Candide simultáneamente a West Side Story y ambas se estrenaron con solo nueve meses de diferencia, aunque con resultados muy diferentes. La primera no pasó de 73 representaciones, mientras que la segunda estuvo en cartelera por más de dos años.
En su primera versión, Bernstein trabajó con el libretista Lillian Hellman sobre la obra original de Voltaire (Candide, ou l'optimisme, 1759). Años después, en 1973, revisada y editada, la obra pisaba de nuevo el escenario con una versión fruto de la colaboración del compositor con Hugh Wheeler, y desde entonces el título ha pasado por al menos otras dos revisiones del libreto. En esta ocasión la WNO propuso una nueva versión de John Caird basada en la de Wheeler, que se enmarcó en una producción de Francesca Zambello procedente del Glimmerglass Festival (2015). El montaje aprovechó bien las posibilidades creativas de una trama que narra las rocambolescas desventuras del inocente Candide en busca de su amada Cunegonde acompañado por su tutor, el eterno optimista filósofo Pangloss. No faltó color, especialmente en las escenas de El Dorado, fantasía y movimiento en esta crítica satírica ambientada en un entorno dieciochesco con acertados decorados de James Noone y entretenidas coreografías de Eric Sean Fogel.
En lo vocal la noche estuvo dominada por la calidez y proyección del tenor Alek Shrader (Candide), especialmente lucido en el lamento de Candide, cuyo tema es utilizado por Bernstein como el Leimotiv de la opereta. Emily Pogorelc tuvo la chispa teatral esperada en el personaje de Cunegonde y fue ovacionada en la exigente aria de coloratura “Glitter and be gay”. Candide depende de los papeles dramáticos semicantados de Pangloss y The Old Lady, interpretados en esta ocasión con solvencia por Wynn Harmon y con imponente presencia por la veterana mezzo Denyce Graves. Así mismo, se desenvolvieron con seguridad el bajo-barítono Matthew Scollin (Kames/Martin) y Christian Bower, reemplazo de último momento del barítono Edward Nelson como Maximilian. A la larga lista del elenco se sumaron los jóvenes cantantes del programa Domingo Cafritz Frederick Ballentine (Cacambo), Alexander McKissick (Gran Inquisitor / Governor), Kerriann Otaño (Baroness / Vanderdendur) y Eliza Bonet (Paquette), todos ellos a un gran nivel profesional.
La efectiva intervención de los solistas del coro y la cuidada lectura orquestal bajo la energética batuta de Nicole Paiement resaltaron lo mejor de esta obra. El monumental final “Make our garden grow” dejó claro que a pesar de su largo recorrido y todavía cojeando entre el género operístico y el musical, Candide rinde justo homenaje al gran músico que fue Bernstein.  * Esperanza BERROCAL