CRÍTICAS

Theater an der Wien
Britten A MIDSUMMER NIGHT’S DREAM
Bejun Mehta, Daniela Fally, Maresi Riegner, Tareq Nazmi, Rupert Charlesworth, Tobias Greenhalgh, Natalia Kawalek, Mirella Hagen, Lukas Jakobski, Michael Laurenz. Dirección: Antonllo Manacorda. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 25 de abril de 2018.
 
Damiano Michieletto se encargó de la puesta en escena de A midsummer night’s dream en Viena © Theater an der Wien / Werner Kmetitsch 
 
Siempre representa un riesgo encargar una producción al joven pero ya internacionalmente bien conocido Damiano Michieletto, porque al regista italiano le gusta provocar y situar la acción escénica en un universo extraño. Volvió a hacerlo, naturalmente, en el último nuevo montaje de la temporada en el Theater an der Wien, pero esta vez funcionó. Toda la acción tuvo lugar en una escuela en la que son profesores Theseus e Hippolyta, las hadas eran alumnos y las dos parejas de enamorados, otros tantos estudiantes. No aparecía el bosque por parte alguna y tampoco la poesía inherente a él, pero con todo Michieletto puso imaginación en su montaje, y aunque este era moderno, sorprendió, junto a la escenografía de Paolo Fantin con unos finales en el segundo y tercer actos que tenían cierto aspecto romántico muy afín al espíritu shakespeariano. El moderno vestuario llevaba la firma de Klaus Bruns.
Musicalmente, esta última representación de la serie tuvo un muy buen nivel. La Sinfónica de Viena tocó bien, con muchos momentos de lucimiento solista en diferentes instrumentos, si bien en algún momento le faltó suavidad. Antonello Manacorda aportó una atenta dirección que en ningún momento se hizo tediosa. El grupo de hadas estuvo a cargo del Coro  Infantil St. Florian, eficaz y simpático.
El reparto de solistas en escena, casi todos jóvenes y con voces frescas, estaba encabezado por Bejun Mehta, un Oberon poderoso y bellamente cantado, y Daniela Fally –que sustituía a la previament anunciada Anett Fritsch– como delicada Tytania. Michieletto no tenía una visión particularmente fuerte y en consecuencia ambos tuvieron escasa presencia escénica. Mucho más efectiva resultó la participación dramática de la joven soprano austríaca Maresi Riegner, que habló también el papel de Puck, aquí un intruso en la escuela. Rupert Charlesworth (Lysander), Tobias Greenhalgh (Demetrius), Natalia Kawalek (Hermia) y Mirella Hagen (Helena) tuvieron excelentes actuaciones como los cuatro enamorados tanto en el aspecto escénico como en el vocal. Tareq Nazmi como Nick Bottom y Lukas Jakobski como Peter Quince hicieron divertidísimas creaciones de sus personajes. Gustaron también Michael Laurenz (Francis Flute) y los componentes del resto del reparto. Gran éxito para todos y ovaciones por parte del público.  * Gerhard OTTINGER