CRÍTICAS

Staatsoper
Giordano ANDREA CHÉNIER
Anja Harteros, Jonas Kaufmann, Roberto Frontali, Ilseyar Khayrullova, Orhan Yildiz, Wolfgang Bankl, Carlos Osuna, Zoryana Kushpler. Dirección: Fabio Armiliato. Dirección de escena. Otto Schenk. 26 de abril de 2018.
 
Jonas Kaufmann, Anja Harteros y Roberto Frontali dieron vida a Andrea Chénier, Maddalena y Carlo Gérard en Viena © Staatsoper / Michael Pöhn 
 
Este montaje escénico de Otto Schenk se estrenó hace 37 años con Plácido Domingo, Piero Cappuccili y Gabriela Benackova bajo la dirección de Nello Santi y ha sido difundido en formato Dvd. Desde entonces ha conocido diversos repartos dignos de recordación, como los integrados, por orden cronológico, por cantantes como Montserrat Caballé, Eva Marton, Mara Zampieri, Karia Ricciarelli y Aprile Millo, Franco Bonisolli, José Carreras, Nicola Martinucci, Lando Bartolini, Giuseppe Giacomini, Luciano Pavarotti –en su última aparición en este teatro– y José Cura, o Giorgio Zancanaro, Giuseppe Taddei, Juan Pons, Vicente Sardinero, Renato Bruson, Leo Nucci, Paolo Gavanelli y Carlos Álvarez. Pero el mayor antecedente en el caso de esta obra fue la primera producción en la Staatsoper después de la guerra con Franco Corelli, Renata Tebaldi y Ettore Bastianini.
En esta reposición se daban siete debuts en el papel en Viena, y especialmente en los tres roles principales, por lo que el propio Schenk se cuidó personalmente de la dirección de escena. La falta de ensayos en la vertiente musical pudo advertirse en el hecho de que faltó coordinación entre el foso y la escena, pero Marco Armiliato es un Theaterkapellmeister experimentado y no tuvo mayor problema en garantizar la seguridad de la representación. También está muy avezada la orquesta, que tocó muy bien contribuyendo a la tensión musical de la velada.
Después de interpretar el personaje protagonista en el Liceu de Barcelona, Jonas Kaufmann dio la impresión de tener poca voz para el papel y tuvo problemas para conseguir efectos dramáticos. En el centro la voz sonaba sin resplandor y solo los agudos –salvo en la última aria, “Come un bel dì di maggio”– poseían el necesario brillo, aun sin conseguir salvar del todo la barrera orquestal. El cantante alemán, que no es un spinto ni un tenor heroico, fraseó sin embargo con rara inteligencia y demostró que sabía cómo cantar esta parte aun sin conseguir hacer olvidar a sus predecesores en ella. Donde estuvo mejor fue en el dúo final, cuando demostró un vigor que hasta entonces no había conseguido. Como personaje su Chénier fue perfectamente creíble, aun sin llegar a ser vocalmente excitante.
Sí lo fue la soprano alemana Anja Harteros, una Maddalena di Coigny maravillosa, de gran finura lírica y magnífica fuerza dramática; su actuación fue emocionalmente soberbia y su aria “La mamma morta” fue el punto culminante de la representación. Antes, Roberto Frontali había cantado un “Nemico della patria” de gran calidad, en el mejor estilo italiano pero con cierta falta de poderío baritonal. En los papeles menores tuvieron buenas actuaciones Wolfgang Bankl (Mathieu), Carlos Osuna (L’Incredibile), Orhan Yildiz (Roucher que sustituía a Boaz Daniel), Ilseyar Khayrullova (Bersi), Zoryana Kushpler (Madelon) y Ayk Martirossian (Schmidt).  * Gerhard OTTINGER