The Royal Opera – Covent Garden
Shostakovich LADY MACBETH DE MTSENSK
Eva-Maria Westbroek, John Tomlinson, John Daszak, Brandon Jovanovich, Peter Bronder, Mikhail Svetlov,  Paata Burchuladze, Aigul Akhnetshina. Dirección: Antonio Pappano. Dirección de escena: Richard Jones. 12 de abril de 2018.
 
Eva-Marie Westbroek protagonizó Lady Macbeth de Mtsensk en Londres © Royal Opera / Clive Barda 
Esta es una obra sin par, una mezcla despiadada de ironía, humor y crueldad que le costó caro a Shostakovich en cuanto Stalin se dio cuenta de qué era lo que la obra representaba. Es un título claustrofóbico, en el que los ritmos de vals adquieren un aspecto lógico en un contexto al que no debería pertenecer y donde los ya famosos glissandi de los trombones proponen la caída del miembro viril. Pero no todo es sexo; hay corrupción y brutalidad a carradas, y en esta sociedad Katerina debe sobrevivir. Shostakovich la presenta como una víctima pero gradualmente se convierte en heroína, mientras que en la novela de Leskov es mucho menos justificable. Este es un rol hecho a medida para Eva-Maria Westbroek: su voz comunicaba cada aspecto de sus anhelos y sus movimientos eran los de una mujer que deseaba despertar a toda costa. Su canto tenía la dosis justa de fuerza y femineidad; la voz robusta y cálida provocaba la simpatía del público, una creación descomunal.
John Tomlinson repetía su inmenso Boris Ismailov, convirtiéndolo en un cretino simpaticón, cuya norma era la brutalidad. John Daszak era Zinovy, un rol casi transparente, impreciso, inexistente, y Brandon Jovanovich convenció mucho menos como Sergey a pesar de poseer una voz fluida; su actuación resultó un poco artificial. Mikhaikl Svetlov dio vida al Inspector de Policía con voz cavernosa y despiadada; Paata Burchuladze regresó a esta casa como el viejo prisionero con voz cálida y Aigul Akhmetshina debutó como la sensual Sonyetka, mostrando una voz bella.
Todos los roles menores destacaron  por su buen canto dentro de una producción que ubicaba la acción en una Rusia de los años 60 que, como Katerina, deseaba despertar.  Richard Jones creó el ambiente perfecto para esta dramedia inigualable en el repertorio. Excelente el coro y magnífica la orquesta dirigida con sonido intenso, bello y de enorme volumen por Antonio Pappano* Eduardo BENARROCH