Opern Köln
Rossini MOSÈ IN EGITTO
Ante Jerkunica, Joshua Bloom, Anton Rositskiy, Mariangela Sicilia, Adriana Bastidas-Gamboa. Dirección: David Parry. Dirección de escena: Lotte de Beer. 28 de abril de 2018.
 
Lotte de Beer se encargó de la puesta en escena de Mosè in Egitto en Colonia © Opern Köln / Paul Leclaire
 
La Ópera de Colonia mantiene el grueso de sus actividades en la Staatenhaus, un recinto ferial sin equipamiento escénico, a la espera de la renovación de su sede histórica, unos trabajos que llevan años de retraso y de sobrecostes. Las características del espacio no supusieron un hándicap excesivo para la nueva producción de Mosè in Egitto de Rossini, compartida con el Festival de Bregenz, en el que se estrenó en 2017. La directora de escena Lotte de Beer cuenta con la efectiva simplicidad del decorado –una superficie arenosa, con una plataforma giratoria presidida por una gran esfera– y el vestuario –evocando de forma estilizada tanto el Egipto faraónico como el Oriente Medio actual– de Christof Hetzer. La gran baza, no obstante, ha sido contar con la presencia de la compañía teatral holandesa Hotel Modern, auténticos protagonistas del espectáculo a través de sus maquetas y de unos minúsculos muñecos realizados con los materiales más diversos, con los que realizan proyecciones para ilustrar diversos momentos de la acción, en especial los efectos especiales de las plagas. Pero los tres integrantes de la compañía también se encargan de disponer coros y solistas en grandes cuadros plásticos, pese a que los cantantes de vez en cuando desmontan sus designios: el libre albedrío humano rebelándose contra el control divino. Una vez los israelitas cruzan el Mar Rojo, los tres manipuladores quedan solos ante un público admirado por el imaginativo montaje.
David Parry dirigió con buen pulso esta azione trágico-sacra, uno de los frutos más singulares de los años napolitanos de Rossini, pese a que, ya fuera por el impulso propio de su batuta o por la situación de la orquesta en un lateral, en demasiados momentos el sonido pecara de fragoroso. El director británico también fue demasiado indulgente con su notable reparto a la hora de permitir largas fermate o agudos exhibicionistas. Ante Jerkunica fue un Mosè carismático, de voz noble y rotunda –solo con una pasajera fatiga en el agudo–, enfrentado al Faraone histriónico de Joshua Bloom. La dulce Elcia de Mariangela Sicilia y el virtuosístico Osiride de Antono Rositskiy aportaron el elemento romántico; Adriana Bastidas-Gamboa fue una incisiva Amaltea, mientras que, por voz meliflua y presencia, el tenor Sunnyboy Dladla se reveló como un nombre a seguir.  * Xavier CESTER