CRÍTICAS

Teatre Borràs
Terrence McNally MASTER CLASS
María Bayo, Anna Alborch, Júlia Jové, Ezequiel Salman, Jordi Andújar. Piano: Pau Baiges. Dirección: Marc Montserrat-Drukker. 22 de marzo de 2018.
 
María Bayo protagonizó Masterclass en Barcelona © Teatre Borràs 
 
Regresó al Teatre Borràs la célebre obra teatral de Tesrence McNally Master Class, ahora en una traducción de Ignacio García May dirigida e ideada por Marc Montserrat-Drukker. La gran novedad de esta nueva producción de una pieza que se había visto en Barcelona en dos ocasiones anteriores –en el Poliorama dirigida por Mario Gas con Núria Espert como protagonista y, más tarde, en el Borràs con Norma Aleandro en una adaptación estrenada en Buenos Aires– es la de incorporar a una cantante de ópera en el papel de Maria Callas. La obra, estrenada en Broadway en 1996 con Zoe Caldwell en el papel de La Divina, se inspira en las clases magistrales que Callas ofreciera en la Juilliard School de Nueva York y aprovecha para acercarse al mito desde diferentes enfoques. El hecho de que sea una soprano quien afronte el papel principal permite al director hacer unos cambios muy interesantes en el libreto y asignarle a este personaje, aquí defendido por María Bayo, responsabilidades que en la versión original tenían a su cargo los actores que hacían de alumnos de la clase magistral. En este montaje la Callas canta, y por ello María Bayo tiene que asumir no solo el peso de un texto inmenso sino también el de diversas escenas operísticas. La Bayo sale airosa de este reto superando un verdadero tour de force, convenciendo y emocionando, además de obviar con su talento la gran diferencia física que tiene su figura si se compara con la de la Callas. María Bayo se corona como una gran actriz, con temperamento, diferentes registros –aunque casi siempre prima un tono algo antipático que le va muy bien al papel– y sin mayores problemas de memoria, blancos que disimula muy bien al tratarse de una obra que permite cierta improvisación, ya que se juega con el metateatro; la maestra entra y sale del escenario en el que imparte su clase cuando ella quiere, pide agua, se queja de las luces, etc. Así, la actriz aprovecha esas salidas y entradas de manera natural para superar los obstáculos.
Pero si la dirección de actores funciona muy bien con María Bayo, no sucede lo mismo con el resto de los actores –salvo con el correcto Pau Baiges, como el pianista que acompaña a la diva–, todos dibujados de manera caricaturesca, tirando a bufonada. Además, los actores fichados no son cantantes de ópera, sino de musical, lo que resta credibilidad al montaje a ojos de un operófilo. Las escenas de magia teatral, en todo caso, ayudan a que no decaiga el interés. Lo mejor: una María Bayo que sorprenderá por su dominio ante un papel de extrema dificultad.  * Pablo MELÉNDEZ-HADDAD