Gran Teatre del Liceu
Händel ARIODANTE
Kate Lindsey, Chen Reiss, Hila Fahima, Wilhelm Schwinghammer, Rainer Trost, Christophe Dumaux, Anthony Gregory. Les Arts Florissants. Dirección: William Christie. V. de Concierto, 14 de marzo de 2018.
 
El grupo Les Arts Florissants incluyó a Barcelona en su gira con el Ariodante en versión de concierto © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill.
Hizo bien la dirección artística del Liceu aprovechando la gira española de Les Arts Florissants para ofrecer en forma de concierto este Ariodante que representaba el debut en la casa de una figura clave en el renacimiento de la ópera barroca como William Christie y la reposición de un título que solo había sido ofrecido en el teatro barcelonés en una sola temporada. La versión ahora presentada no se distinguía por la abundancia de los cortes, aunque estos sí se llevaron por delante la Gavotte del primer acto y las Entrées des songes del segundo, y gracias a la dirección siempre precisa e incisiva del director francoamericano tuvo una aceptable condición dramática, a la que no fueron ajenos los apuntes de semiescenificación aportados por los solistas. Acunados por la perfecta plataforma del conjunto instrumental –solo un pasaje de afinación dudosa de una trompa solista impediría aludir a su perfección absoluta– los solistas vocales mostraron un nivel de competencia uniformemente alto.
No se trataba de grandes voces –Christie no suele rodearse de ellas– pero sí de vocalistas de probada eficiencia, comenzando por la más ovacionada por el público, Kate Lindsey, único cambio respecto de la versión escénica ofrecida en Viena antes de esta gira. Para ella fue la primera ovación franca de la noche después de su aria “Con l’ali di costanza” gracias a su dominio del canto de coloratura, que alternó con el fraseo exquisito con el que bordó el “Scherza infida” con el que se hizo terminar la primera parte, partiendo en dos el segundo acto.  Menos convincente en “Cieca notte”, ya en el tercero, volvió a recoger una gran ovación después de “Dopo notte, atra e funesta” pese a evidenciar ahí una cierta falta de volumen para sacarle el máximo partido a la página.
No menos aclamado fue el contratenor Christophe Dumaux, que ya había gustado como Julio César al lado de Natalie Dessay en el concierto händeliano del curso 2014-15, y cuya técnica  excepcional le permite justificar sobradamente que la parte de Polinesso no se confíe en esta ocasión a una contralto femenina. Chen Reiss (Ginevra) contó a su favor con un timbre exquisito y una proyección ideal para compensar una cierta falta de expresividad en la descripción del personaje. Hila Fahima fue una deliciosa Dalinda, aunque le perjudicó un timbre excesivamente infantil. Bien Rainer Trost como Lurcanio, con una voz ya un tanto pasada de rosca pero aún bien utilizada. Wilhelm  Schwinghammer tiene una buena voz de bajo pero su fraseo es excesivamente genérico. Correctísimo Anthony Gregory en sus breves intervenciones como Odoardo.  * Marcelo CERVELLÓ