Staatsoper
Verdi OTELLO
Roberto Alagna, Aleksandra Kurzak, Dalibor Jenis, Antonio Poli, Leonardo Navarro, Ilseyar Khayrullova, Alexandru Moisiuc, Orhan Yildiz. Dirección: Graeme Jenkins. Dirección de escena: Christine Mielitz.  15 de marzo de 2018.
 
Roberto Alagna y Aleksandra Kurzak, Otello y Desdemona en Viena © Staatsoper / Michael Pöhn
 
Una reposición del oscuro y desafortunado montaje de Christine Mielitz que hace poco honor tanto a Shakespeare como a Verdi dará siempre como resultado una defectuosa versión de Otello. El director Meyer, no obstante, ha anunciado ya una nueva producción (con Aleksandrs Antonenko) y es de suponer que esta última serie ha sido programada únicamente para el protagonismo de Roberto Alagna, que hasta ahora solo había interpretado la obra en 2014 en Francia, primero en una versión en concierto en París y dos meses más tarde en Orange, en ambas ocasiones con Inva Mula como Desdemona.
Este reparto presentaba hasta cinco debuts vieneses en el rol, y uno en el teatro. Además, Graeme Jenkins dirigía en sustitución de Dan Ettinger, quien, por lo demás, no pasó de conseguir una cierta solidez en la ejecución. No fue una mala dirección pero tampoco especialmente inspirada; la orquesta tocó bien y el coro se mostró seguro.
Lo más interesante estuvo a cargo de los cantantes. Alagna ha esperado cuatro años antes de volver a la obra y fue un excelente Otello, lo que podría considerarse incluso una sorpresa. Su voz presentaba un hermoso timbre metálico y se mostraba generosa en el registro agudo, explayándose siempre con una emisión homogénea y nunca forzada. Empezó con un triunfante “Esultate!” y mantuvo el nivel dramático en los actos subsiguientes, destacando tanto en el dúo de amor como en el monólogo “Dio! mi potevi” y en las frases líricas del final, siempre haciendo alarde de pasión y de personalidad escénica. Su Otello no era un ingenuo sino un general inteligente y la escena de la muerte resultó realmente emocionante.
A su lado Aleksandra Kurzak, en su primera Desdemona, obtuvo también un lisonjero éxito. Su bella voz de soprano lírica fue emitida en todo momento con suavidad, exhibiendo unos piani maravillosos y apuntando en algún momento condiciones de lirico spinto aun con algunos apuros en el concertato. Al igual que Alagna, en fin, supo buscar y encontrar matices y suscitar auténtica emoción. En esta segunda representación ambos parecían más relajados, lo que podría hacer pensar en una insuficiencia de ensayos.
Sustituyendo al fallecido Dmitry Hvorostovsky el barítono eslovaco Dalibor Jenis volvía a Viena para trazar un Yago de perfil convencional. Cantó bien y pareció más cómodo en el registro superior –en el dúo con Alagna ascendió con él al agudo en el “Dio vendicator!”– que en el grave. Con todo, causó cierto efecto. Supliendo a Jinxu Xiahou, el tenor italiano Antonio Poli debutó en la casa con un buen Cassio, aunque el personaje quedó algo pálido. Leonardo Navarro hizo un impresionante Roderigo, al igual que Ilseyar Khayruloiva como Emilia. Los únicos cantantes que ya habían cantado aquí sus respectivos papeles eran Alexandru Moisiuc, un Lodovico poco destacado, y Orhan Yildiz, un adecuado Montano. Una velada llena de pasión y un éxito grande para casi todos los intérpretes. Para Alagna y Kurzak, un triunfo.  * Gerhard OTTINGER