Opéra National de Lyon
Verdi DON CARLOS
Michele Pertusi, Sergei Romanovsky, Stéphane Degout, Roberto Scandiuzzi, Eve-Maud Hubeaux, Sally Matthews. Dirección: Daniele Rustioni. Dirección de escena: Christophe Honoré. 20 de marzo de 2018.
 
Christophe Honoré firmó la puesta en escena de Don Carlos en Lyon © Opéra National de Lyon / Jean Louis Fernandez 
 
Un magistral Don Carlos clausuró el Festival Verdi de la Ópera de Lyon. Se esperaba mucho de esta nueva producción, tanto por haberse adoptado la versión completa de cinco horas en francés como por el nivel de la compañía de canto y por la puesta en escena del cineasta Christophe Honoré. El regista sorprendió al renunciar a toda interferencia de imágenes en vídeo o en cine –que sí había utilizado en su Pelléas en este mismo teatro–, recurriendo a los decorados tradicionales y a la utilización de unos inmensos telones triples entre los que se perdían los personajes, así como a unas impresionantes y fantasmagóricas escaleras que conducían a la prisión o a la cripta. Toda la escenografía, fiel al texto, respiraba ese mundo en el que reina aún el espíritu de Carlos V y la presencia de la Inquisición, una atmósfera que no sería posible sin el soberbio diseño de luces, con las imágenes en negro o pardo con pequeñas pinceladas de blanco. Una pura obra de arte. Gracias también al vestuario, inventivo y evocador aunque intemporal, que podía incluso evocar el mundo de El Greco. Todo el drama de esa España sombría estaba allí. Pero fue sin duda la música la que hizo de esta velada algo especial. Daniele Rustioni hizo un trabajo de orfebre sobre esta partitura, tanto en el fraseo como en el refinamiento de los menores detalles, hasta el punto de que daba la impresión de que se oía una obra nueva. Coros y orquesta alcanzaron su máximo nivel bajo el influjo de esta batuta. El soberbio bajo Michele Pertusi, en el papel del rey de España, fue ovacionado en su monólogo del cuarto acto, mientras Sergei Romanovsky, con su timbre fino y flexible, resultó adecuado como Don Carlos. Constituía noticia el debut en su papel de Rodrigo del barítono Stéphane Degout, que aportó su timbre tornasolado al servicio de la música y de personaje en su dimensión más profunda, con una dicción ejemplar, logrando una conjunción total con su amigo Carlos que convirtieron sus dúos en momentos inolvidables. Roberto Scandiuzzi fue un Gran Inquisidor de voz idealmente grave para el personaje.
De los dos papeles femeninos fue la Eboli de Eve-Maud Hubeaux la que destacó con su voz de timbre estable y su actitud vivaz y enérgica en todo momento, aun desplazándose en silla de ruedas. La Elisabeth de Sally Matthews tuvo presencia en el timbre pero también el inconveniente de un vibrato excesivo; con todo, mostró adecuada sensibilidad musical y su interpretación fue creíble como mujer que sabe dominar la situación.  * Teresa LLACUNA