Gran Teatre del Liceu
Gounod  ROMÉO ET JULIETTE
Aida Garifullina / Katerina Tretyakova, Saimir Pirgu, Rubén Amoretti, Nicola Ulivieri, Tara Erraught, Susanne Resmark, David Alegret, Beñat Egiarte, Gabriel Bermúdez, Isaac Galán, Germán Olvera, Stefano Palatchi. Dirección: Josep Pons. Dirección de escena: Stephen Lawless. 14 y 19 de febrero de 2018.
 
Aida Garifullina y Saimir Pirgu, Roméo y Juliette en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
 
Estrenar un nuevo título tan apreciado como Roméo et Juliette el día de los enamorados fue una idea brillante y el Gran Teatre del Liceu estaba a rebosar. La juventud y belleza de la pareja protagonista auguraban una gran noche y la presencia en el foso del titular de la casa, Josep Pons, parecía toda una garantía para constatar un nuevo éxito en la temporada pero finalmente no se alcanzó la excelencia. En primer lugar no convenció la irregular puesta en escena del británico Stephen Lawless, ideada para el público estadounidense, que traslada la acción a la Guerra de Secesión de EE. UU. La propuesta funciona como un flashback y se inicia con las familias rivales, aquí los unionistas y confederados, en un gran panteón que servirá como un trasfondo demasiado rígido y opresivo en toda la obra. En una trama que habla de amor pero también de divisiones y enfrentamientos entre seres humanos, algo más actual de lo que se piensa, como dejó claro el regista en la rueda de prensa previa al hablar del Brexit, del presidente Donald Trump y del independentismo en España. Un vestuario atractivo y colorista de época junto a una destacada iluminación daban algo de belleza y vitalidad a la obra, que contó con una dirección de escena muy desigual y en conjunto fría y poco interesante.
Pons presentó una lectura cuidada y brillante de la partitura, pero destacando por momentos y no en el conjunto de la obra, que debe ser un devenir constante de exquisitez y emoción hasta el clímax final. Además de la eficiente labor del Coro, del reparto vocal merece destacarse el debut liceísta de la soprano rusa Aida Garifullina, que convenció al público con una bella voz de excelente línea canora, perfectamente homogénea y de buena proyección, capaz de superar el registro agudo con solvencia y demostrar su eficacia en los pasajes más temperamentales. Quizás le falta algo de cuerpo y de amplitud en el registro central para deslumbrar en un papel que seguramente profundizará con una mayor madurez. Su belleza y juventud parecía que casaría perfectamente con la de Saimir Pirgu, pero la verdad es que no hubo demasiada química entre la pareja de enamorados. El tenor albanés ofreció una interpretación poco homogénea, exageró los pasajes más líricos, en ocasiones casi susurrados en los registros central y agudo, contrastando con otros pasajes demasiado temperamentales a nivel canoro; a pesar de ello fue de menos a más, obteniendo al final el favor del público, que lo aplaudió efusivamente.
Pirgu ofreció una lectura más equilibrada el día 19, fecha en la que cantó Katerina Tretyakova el rol de Juliette; la soprano rusa ofreció una buena actuación con una voz algo más ancha, cálida y expresiva que su antecesora, aunque no tan espectacular, y con una mayor compenetración con el tenor, en una función más redonda que la primera.
El resto del reparto, algo irregular, fue mejorando en las sucesivas funciones, destacando Tara Errautght como un Stéphano caracterizado como majorette bastante sorpresivo, Nicola Ulivieri como el Padre Laurent o Stefano Palatchi como el Duque de Verona. Algo menos inspirado el resto del amplio cast, con numerosos españoles, quizás por el enfoque de la dirección de escena y, seguro, por una escenografía en la que las voces no quedaban suficientemente recogidas.  * Fernando SANS RIVIÈRE