Teatro Cervantes
Recital Gregory KUNDE
Obras de Bizet, Bellini, Verdi, Leoncavallo, Gershwin, Bernstein, Britten, Sorozábal y otros. José Ramón Martín, piano. 17 de febrero de 2018.
 
Era el año 2006 y la Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga alcanzaba su mayoría de edad. El cartellone unía artísticamente en un inolvidable Faust de Gounod a Gregory Kunde y a otra gran apuesta del coliseo malagueño, la soprano española Ainhoa Arteta. Con aquel recuerdo, el tenor estadounidense regresó a este escenario para ofrecer un recital.
En las tablas del Cervantes, acompañado del reconocido pianista José Ramón Martín, maestro repertorista del Palau de Les Arts de Valencia, hacía su aparición Gregory Kunde con los ecos del triunfo cosechado recientemente por su Peter Grimes valenciano, obra de un autor, Britten, también protagonista del variado repertorio seleccionado para este recital malagueño que no por esperado obtuvo la respuesta en taquilla que hubiera sido deseada. Kunde demostró el genio y la técnica que lo mantienen en escena con una agenda repleta de citas hasta 2022. Bel canto, verismo y el musical centrarían un programa que sufrió algunos cambios respecto del que se anunciara en la presentación de la temporada. A pesar de todo, el atractivo del concierto permanecería indemne si bien se apreció una primera parte algo fría y desconectada entre solista y acompañante, lo que quedaría fulminado tras el descanso coronado con los brillos de Sorozábal y la gran aria de Calaf de la Turandot de Puccini.
Tres canciones de Duparc abrieron el recital para seguidamente descender a una medida “La fleur que tu m’avais jetée” de Carmen de Bizet. Con el centro vocal ya correctamente colocado, Kunde atacó una selección de Composizioni da camera de Bellini, sin duda un repertorio más plegado a las cualidades vocales del cantante norteamericano en contraste con el aria “Vesti la giubba” de Leoncavallo decididamente forzada en el fraseo, arrastres en la articulación y plano alto ligeramente quebrado.
La forza del destino de Verdi sirvió como pórtico de la segunda parte de la velada en la que sí resultó apreciable una mayor sincronía entre la voz de Kunde y el piano de Martín, y todo gracias a la finura y articulación más segura demostrada por el cantante estadounidense. “Maria” y “Somewhere” de Bernstein encabezaron el epígrafe dedicado al musical no sin antes una interesantísima parada en las Folk songs de Britten.
El recital concluyó con la romanza “No puede ser” de La tabernera del puerto de Sorozábal y con la popular aria “Nessun dorma”. Una velada que fue de menos a más, con mucho oficio aunque sin alardes. Los años en escena jugarían también a favor de Kunde.  * Alejandro FERNÁNDEZ