CRÍTICAS

Palau de la Música Catalana
Verdi. REQUIEM
Davinia Rodríguez, María José Montiel, Vincenzo Costanzo, Simón Orfila. Dirección: Josep Pons. 20 de febrero de 2018.
 
Josep Pons dirigió el Requiem de Verdi en el Palau de la Música Catalana © BCN Clàssics / Gran Teatre del Liceu
 
BCN Clàssics puso otra tesela más en el mosaico lírico –o músico-vocal, si así se prefiere– del curso barcelonés promoviendo esta excursión de las masas estables del Liceu a las actividades del Palau, con la colaboración ya habitual de la Polifònica de Puig-reig, un lúcido cuarteto de solistas y la dirección de Josep Pons, todos ellos al servicio de ese Requiem de Verdi que a cada audición parece reservar nuevos motivos de asombro para el oyente. La ejecución, musicalmente brillante, se distinguió por un cuidado equilibrio en las dinámicas, manejadas con criterio por Pons desde el sutil pianissimo de los primeros compases al fragor de un “Dies irae” o un “Rex tremendae” ofrecidos sin remilgos, trabajando con esmero los planos sonoros, graduando las gradaciones en las intervenciones corales y, lo que quizá sea más importante, garantizando la emoción de la lectura. La orquesta y los coros del Liceu tendrán sus límites, pero conseguir no sobrepasarlos es ya todo un éxito en una obra de esta exigencia.
El cuadro de solistas era excelente, y si se conseguía conectar con las peculiaridades tímbricas de Davinia Rodríguez, una voz nada convencional pero muy interesante, el placer musical que se experimentaba ante su amplio fulgor dramático estaba asegurado. María José Montiel aportó su bellísimo esmalte vocal a los resultados finales, con espectaculares inflexiones en el registro grave, mientras Simón Orfila, que se presentaba en un óptimo estado de forma, aseguró una emisión homogénea en toda la tesitura. El joven tenor Vincenzo Costanzo, que tuvo que sobreponerse a la conmoción causada por la noticia del fallecimiento de un familiar próximo pocas horas antes de esta interpretación, evidenció un timbre gratísimo y un fraseo de rara pertinencia. Debe corregir cierta tendencia a abrir el sonido en la expansión al agudo pero el material, aunque no voluminoso, es de extrema calidad. Sala abarrotada y grandes aplausos para todos los protagonistas. Una fiesta.  * Marcelo CERVELLÓ