Theater an der Wien
Donizetti MARIA STUARDA
Marlis Petersen, Alexandra Deshorties, Norman Reinhardt, Stefan Cerny, Natalia Kawalek, Tobias Greenhalgh. Dirección: Paolo Arrivabeni. Dirección de escena: Christof Loy. 28 de enero de 2018.
 
A principios de la temporada 1985-86 la Staatsoper estrenó esta ópera de Donizetti basada en el drama de Friedrich Schiller con un reparto de gran nivel en el que figuraban Edita Gruberova, Agnes Baltsa, Francisco Araiza y Kurt Rydl. Dicha producción, con una excelente escenografía importada de la English National Opera, fue después defendida por Mara Zampieri, Katia Ricciarelli, Nely Miricioiu, Lucia Aliberti, Stefania Toczyska, Alicia Nafé, Jerry Hadley, Dalmacio González, Eduardo Giménez y Ramón Vargas y sus reposiciones llegaron hasta 1996. 
Este montaje de Christof Loy presentaba a una multitud humana que nada tenía que ver con los personajes principales y que no tenía función dramática alguna. La escenografía de Katrin Lea Tag aparecía vacía y tenía un promontorio central que ponía en dificultades a los cantantes. El vestuario, también de Tag, era histórico en los dos primeros actos y moderno en el tercero; a saber por qué. El espectáculo en su conjunto tuvo una buena realización musical pero, con la única excepción del final del acto segundo en Forteringa (Fotheringhay), careció de vigor dramático. En esa escena, muy exigente especialmente para las dos figuras principales, se alcanzó el punto más alto de la velada, con un especial brillo en la orquesta que dirigía el experimentado Paolo Arrivabeni, excelente en toda la representación. La orquesta Sinfónica de la Radio de Viena tocó muy bien y el Arnold Schoenberg Chor tuvo una gran actuación.
Hace dos años Marlis Petersen, famosa por su especialización en óperas modernas, había demostrado ya en este teatro con la Straniera de Bellini que es perfectamente capaz de asumir también papeles belcantistas. Su Maria Stuarda ha sido excelente en esta ocasión, aunque no especialmente conmovedora; esto, en todo caso, podría ser debido a la dirección escénica. Alexandra Deshorties fue una notable reina Elisabetta y aunque en su registro agudo hubo alguna estridencia estuvo mucho mejor que en su Elisabetta Regina d’Inghilterra rossiniana del pasado año.
Norman Reinhardt hizo un sólido Roberto, Conte di Leicester. La voz de este tenor norteamericano no es nada extraordinaria y a veces resulta un tanto laboriosa su emisión en las notas agudas. Por el contrario, Stefan Cerny trazó un buen Giorgio Talbot, Conde de Shrewsbury, con su poderosa voz de bajo. La joven mezzo polaca Natalia Kawalek estuvo muy bien en el papel de Anna Kennedy, mientras el barítono americano Tobias Greenhalgh mostró algunas debilidades como Lord Guglielmo Cecil.  * Gerhard OTTINGER