Teatro Principal
Recital José BROS
Obras de Tosti, Donizetti, Gastaldon, Verdi, Denza, Cilèa, Massenet, Padilla, Moreno Torroba, Soutullo y Vert, Guerrero, Sorozábal. Marco Evangelisti, piano. 17 de enero de 2018
 
A pesar de su dilatada carrera –acaba de celebrar 25 años de trayectoria–, esta era la primera vez que se presentaba en Zaragoza el tenor José Bros, y lo hizo con un recital de canciones napolitanas, arias de ópera y romanzas de zarzuela en un homenaje al mítico tenor aragonés Miguel Fleta, de cuyo fallecimiento se cumplirá el 80º aniversario el próximo 29 de mayo. Esta velada estaba programada, en principio, para el 30 de noviembre pasado, pero fue aplazada por enfermedad del cantante. Ya recuperado, o así se dijo, se pudo apreciar con deleite su voz de tenor lírico puro –aunque sus comienzos fueran de lírico ligero–, de un estilo muy personal, con musicalidad y buena técnica.
Sin abandonar el rigor clásico satisfizo su recreación suave y de dulce fraseo de la pieza de Tosti L’ultima canzone, la mejor interpretada de todas las napolitanas que se incluyeron en el programa. En el apartado de arias José Bros tuvo algún problema en El lamento de Federico de L’Arlesiana, obviando el La natural final que, aunque Cilea no lo plasmara en el pentagrama, después de que lo impusiera Jussi Björling y este fuera secundado por todas las primeras figuras de distintas épocas, se antoja casi de obligado cumplimiento. Por el contrario, en “Una furtiva lagrima” de L’elisir d’amore, con la simplicidad que requiere el personaje de Nemorino, puso toda la contenida emoción del campesino enamorado de Adina.
Bros rindió su personal homenaje a Miguel Fleta interpretando “Princesita” de la opereta La corte del amor y la romanza de Luisa Fernanda “Cuando se enciende el lucero”, que Federico Moreno Torroba, autor de la pieza, confesó que retiró de la partitura cuando Fleta dejó de cantar esta obra. Fue muy aplaudida por el público su versión, llena de delicadeza y expresión en el fraseo, de “Mujer de los negros ojos” de El huésped del sevillano. En el apartado de bises no podía faltar la romanza de La tabernera del puerto ni Granada de Lara. A su lado, el pianista Marco Evangelisti estuvo aseado en su labor, con alguna leve duda en el acompañamiento zarzuelístico. En definitiva, un buen recital de presentación y de homenaje que un público sediento y ávido de música lírica supo apreciar.  * Miguel Ángel SANTOLARIA