Washington National Opera
Missy Mazzoli  PROVING UP
ESTRENO ABSOLUTO
Arnold Livingston Geis, Christopher Kenney, Leah Hawkins, Timothy J. Bruno, Madison Leonard, Allegra De Vitta, Alan Naylor. Dirección: Christopher Rountree. Dirección de escena: Alison Moritz. American Opera Initiative Festival, 19 de enero de 2018.
 
Proving Up se estrenó en Washington de la mano de cantantes del programa Domingo-Cafritz © Washington National Opera / Scott Suchman 
El Festival de la American Opera Initiative presentó en su sexta edición cuatro estrenos mundiales. Proving Up, una ópera de una hora de duración encargada a la compositora Missy Mazzoli y al libretista Royce Vavrek por la Washington National Opera, la Opera Omaha y el Teatro Miller de la Universidad de Columbia, y otras tres obras de cámara de veinte minutos de duración cada una, todas ellas comisionadas por la WNO: A Bridge for Three del compositor Nathan Fletcher y la libretista Megan Cohen, Fault Lines de Gity Razaz y Sara Cooper y Precita Park de John Glover y Erin Bregman. El proceso creativo de las tres mini-óperas estuvo supervisado por el compositor Kevin Puts, el libretista Mark Campbell y el director de orquesta George Manahan.
La colaboración de Mazzoli y Vavrek en Proving Up venía precedida por el éxito obtenido por ambos en 2016 con la ópera Breaking the Waves de la Ópera de Filadefia. El libreto de Proving Up está basado en la novela corta del mismo nombre de Karen Rusell, en la que se narra la tragedia de los colonos de Nebraska en 1870 a través de la familia Zegner. Condenados a la pobreza, los Zegner deben demostrar –de ahí el uso de la expresión “Proving Up”– ciertos requisitos para obtener tierras del estado, entre ellos poseer una casa con una ventana. La fragilidad simbólica de la ventana presagia el final del sueño americano, representado en la ópera por la muerte del más joven de la familia, Miles. Mazzoli, que en las notas del programa de mano asegura querer “provocar preguntas sobre el Sueño Americano” en una polémica muy actual, ha desarrollado un lenguaje musical muy personal que transmite con facilidad la narrativa del libreto y posiciona en su contexto musical al oyente en la tradición americana, recurriendo a la harmónica y a la guitarra, y enfatizando el dramatismo y la tensión con efectos en la sección de percusión y glissandi en la de cuerda.
En el cuidado reparto vocal destacaron los roles de los padres Zegner, interpretados con nobleza y presencia por el barítono Christopher Kenney y la soprano Leah Hawkins, de imponente emisión. La corpulenta voz del bajo Timothy J. Bruno sirvió adecuadamente para el funesto personaje The Stodbuster, como también fue acertada la más ligera y comedida del tenor Arnold Livingston Geis (Miles). La mezzo Allegra de Vita y la soprano Madison Leonard aportaron bellísimas voces, comicidad y enigma a sus siniestros personajes como hermanas fantasmas, y el actor Alan Naylor participó como el hermano mayor. Los músicos de la WNO, reducidos a conjunto de cámara, demostraron profesionalidad en una lectura muy cuidada bajo la atenta dirección de Christopher Rountree.
Todo esfuerzo que se haga por promocionar la ópera contemporánea es poco, pero esta empresa tiene además el gran mérito de sumar al proyecto a los jóvenes cantantes del programa Domingo-Cafritz, consolidándose como una de las propuestas más sólidas para dar a conocer creaciones recientes y preparar a los cantantes del futuro para este repertorio tan necesario, pero tan ausente de los grandes teatros metropolitanos.  * Esperanza BERROCAL