CRÍTICAS

Gran Teatre del Liceu
CONCIERTO FINAL DEL CONCURSO TENOR VIÑAS
Freddie De Tommaso, Leonor Bonilla, Sehoon Moon, Anaïs Constans, Jungkwon Jang, Andrew Manea, Tommaso Barea, Serena Sáenz, Inés Ballesteros. Anna Creixells y Marta Pujol, piano. O. S. del gran Teatre del Liceu. Dir.: Sergio Alapont. 21 de enero de 2018.
 
Freddie de Tommaso fue el ganador del 55º Concurso Tenor Viñas, cuyo concierto final tuvo como escenario el Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill
 
 
No debería ser así, pero así es. Los asistentes a este tipo de celebraciones suelen dividirse entre los que han seguido el concurso desde las eliminatorias previas y los que acuden al acto vírgenes de sensaciones acumuladas. Estos últimos se pasarán el concierto decidiendo si el nivel es alto o no y los primeros lamentando que sus candidatos favoritos se hayan ido sin premio. Ambas posiciones son un tanto reductoras, pues limitan la capacidad de disfrutar que el concierto ofrece, aunque es comprensible que haya quien eche de menos en la final a Juan de Dios Mateos o a Reehann Bry-Davis o a faltar entre los premiados a Nicole Brandolino o a Galeano Salas, pero los designios del jurado son inescrutables. De cualquier modo, quizá sí convendría recordar a los organizadores que, si no hay voluntad de dar el premio al mejor intérprete de Wagner, lo indicado es no convocarlo, porque después de oír a Felicia Moore o a Robert Watson el haberlo dejado desierto son ganas de buscarse enemigos.
Lo que se oyó en este concierto final, en definitiva, fue perfectamente disfrutable. Si tanto Inés Ballesteros como Serena Sáenz, teloneras por gracia de los premios especiales y extraordinarios que se agenciaron, no excedieron los límites de una bien llevada modestia con voces sin un especial poder de atracción, ya gustó algo más el bajo-barítono italiano Tommaso Barea con un Mozart muy aparente y llamó la atención el buen grano vocal del barítono Andrew Manea, último de los premios oficiales otorgados. Jungkwon Jang evidenció buenos fundamentos técnicos aunque un Lied de Schubert siempre sonará extraño en la voz de un contratenor.
La soprano Anaïs Constans, que había ido elevando su nivel desde las semifinales, justificó su cuarto premio con un “Je veux vivre” de muchos quilates. Sehoon Moon, voz de no mucho volumen pero bien impostada y segura en el registro superior, se llevó el tercer premio y el apoyo del público asistente a la final, que compartió con Leonor Bonilla, con la que además cantaría el dúo de Rigoletto –¡una actuación a due no se producía en estas fiestas desde la edición de 1987!–, otro triunfo de la soprano sevillana además de sus brillantes versiones de “O luce di quest’anima” y “Me llaman la primorosa”. Culminó el desfile la actuación del tenor galardonado con el primer premio, Freddie de Tommaso, una voz magnífica para L’arlesiana y la entrada de Roméo en el quinto acto de la ópera de Gounod.
Óptimo el trabajo de las dos pianistas, Anna Creixells y Marta Pujol, así como el de Sergio Alapont al frente de la orquesta del Liceu. ¡Ah! Y para contentar a los dubitativos: El nivel sí fue alto.  * Marcelo CERVELLÓ