CRÍTICAS

Teatro Petruzzelli
Wagner  EL HOLANDÉS ERRANTE
Tómas Tómason, Yorck Felix Speer, Maida Hundeling, Brenden Gunnell, Kismara Pessatti,
Cameron Becker. Dirección: Giampaolo Bisanti. Dirección de escena: Yannis Kokkos.  21 de enero de 2018.
 
Dos detalles del montaje El Holandés errante de Yannis Kokkos© Teatro Petruzzelli / Studio Fascicolo 
 
Tras su éxito con Tosca la temporada pasada en este mismo coliseo, el joven director milanés Giampaolo Bisanti inauguró el curso 2018 con su primera ópera wagneriana sorprendiendo al público de Bari con una excelente dirección musical. Se nota el gran trabajo realizado con la Orquesta del Petruzzelli, que ofreció un Wagner de un gran nivel, especialmente en el sonido de las cuerdas y metales y conjugando de forma exquisita los pasajes más dramáticos con los más intimistas y delicados. Una dirección excelente que marca el trabajo riguroso y exquisito de este prometedor director musical de la casa, que viajará en junio y julio a Japón en una gira por cinco de las principales ciudades del país asiático junto a la Orquesta del Petruzzelli ofreciendo las óperas Turandot e Il Trovatore.
Volviendo al estreno de la temporada, merece la pena destacar a la espectacular soprano nacida en Túnez Maida Hundeling, dueña de una voz dramática imponente, de excelente dicción, que presentó una Senta realmente impactante, aunque todavía debe mejorar su alemán y controlar su, en ocasiones, excesiva proyección canora. A su lado el bajo-barítono Tómas Tómasson fue un Holandés de voz grande y elegante pero algo justa en la proyección del registro agudo, especialmente junto a una Senta tan espectacular.
La inteligente propuesta escénica del griego afincado en Francia Yannis Kokkos incluye una escenografía muy minimalista que juega con un gran espejo que presenta el escenario duplicado a los espectadores, ofreciendo una Senta trastocada por la leyenda del Holandés y que vive de forma onírica toda la trama de la ópera mientras emerge el buque fantasma sobre ella en el espejo posterior. El montaje cuenta con una dirección de actores un tanto obvia y a la que se le podría sacar algo más de partido, especialmente en cuanto a los movimientos de los marineros, que cantaron su parte de forma magistral pero que se movieron de forma algo torpe en la fiesta del tercer acto.
El Coro fue dirigido con gran calidad por Fabrizio Cassi. Del resto del reparto, muy cuidado, merecen una mención especial el emotivo Erick del tenor algo más dramático de lo habitual Brenden Gunnell y el Timonel del joven tenor estadounidense Cameron Becker, de grata y muy bien proyectada emisión canora. Un espectáculo muy solvente e interesante que inicia la temporada del bello teatro de Bari con un gran éxito wagneriano.  * Fernando SANS RIVIÈRE