CRÍTICAS

Staatsoper
Bizet CARMEN
Margarita Gritskova, Piotr Beczala, Carlos Álvarez, Olga Bezsmertna, Carlos Osuna, Igor Onishchenko, Simina Ivan, Margaret Plummer. Dirección: Jean-Christophe Spinosi. Dirección de escena: Franco Zeffirelli.  26 de enero de 2018.
 
Piotr Beczala y Margarita Gritskova, Don José y Carmen en Viena. Carlos Álvarez cantó la parte de Escamillo © Wiener Staatsoper / Michael Pöhn
 
A finales de 1978 la Staatsoper vienesa presentó una nueva y opulenta Carmen en producción de Franco Zeffirelli con Carlos Kleiber como director y Plácido Domingo y Elena Obraztsova en los papeles principales. En los años siguientes han figurado en los repartos de este ya clásico montaje Lorin Maazel, Claudio Abbado, Vladimir Fedoseyev, Marcello Viotti y Betrand de Billy como directores musicales y entre los intérpretes vocales se han distinguido Agnes Baltsa, Denyce Graves, Waltraud Meier, Béatrice Uria-Monzon, Vesselina Kasarova, Josep Carreras, Luis Lima, Neil Shicoff, José Cura, Samuel Ramey, Ruggero Raimondi, Justino Díaz, Silvano Carroli, Simon Estes, Ildar Abdrazakov, Ildebrando D’Arcangelo, Sona Ghazarian, Adrianne Pieczonka, Barbara Frittoli, Krassimira Stoyanova, Anja Harteros, Soile Isokoski y Genia Kühmeier. Impresionante.
La presente reposición, con no menos de siete debuts vieneses en el rol, revestía gran interés por el debut absoluto como Don José de Piotr Beczala. Después de su Maurizio de Adriana Lecouvreur el pasado mes de noviembre, era el segundo debut en el papel del tenor esta temporada, al que seguirá en marzo su primer Rodolfo de Luisa Miller en Nueva York, un personaje este último que solo había cantado en concierto en 2015, todo ello sin contar con el Cavaradossi que hará en Viena en la próxima temporada.
Beczala brilló especialmente con una voz bellísima y una línea impecable, interpolando al final del segundo acto un Do agudo y actuó con inteligencia ya que no con el necesario ardor. De la escena final, por ejemplo, se han visto versiones mucho más impactantes. El hecho de que no mostrara un exceso de pasión es comprensible, porque la joven mezzosoprano rusa Margarita Gritskova resultó un tanto soporífera en el papel, que interpretaba aquí por primera vez, su aspecto resultó atractivo y en el registro agudo se mostró segura, pero careció totalmente de carisma personal y, con su gestualidad estereotipada, nunca llegó a convertirse en el centro de la acción. Su dicción francesa, además, resultó un tanto extraña. Quizá haya afrontado el rol demasiado pronto, pero por el momento no fue Carmen y Beczala tuvo que estrellarse contra un muro.
El muy apreciado Carlos Álvarez, que este mismo mes había aparecido ya como un extraordinario Sulpice de La fille du régiment, no alcanzó el mismo nivel con su Escamillo, más por culpa de la producción que por él mismo. Todo cantante que interprete este rol debe jugar todas sus cartas en el “Votre toast” de la Canción del Toreador, pero en esta versión el barítono debe cantarla en un punto del escenario en que difícilmente puede oírsele bien. Cuando pudo situarse en la parte frontal del escenario, lució mucho más. Con todo, sus notas en la zona aguda de la tesitura fueron espléndidas. Olga Bezsmertna fue una simpática y bien cantada Micaëla en su debut vienés en la parte, mientras Orhan Yildiz (Moralès) y Alexander Moisiuc (Zuniga) no sobrepasaron un nivel ordinario. Simina Ivan (Frasquita), Margaret Plummer (Mercédès), Carlos Osuna (Remendado) e Igor Onishchenko (Dancaire) dieron versiones perfectamente homologables de sus respectivos papeles.
El coro cantó muy bien y la orquesta tocó a un gran nivel. Jean-Chistophe Spinosi, que hasta ahora no había dirigido nunca Carmen en la Staatsoper, abusó de las pausas y mostró cierta falta de empuje y tensión.  * Gerhard OTTINGER