Staatsoper
Mozart LA FLAUTA MÁGICA
René Pape, Jörg Schneider, Thomas Tatzl, Olga Bezsmertna, Hila Fahima, Adrian Eröd. Dirección: Adam Fischer. Dirección de escena: Moshe Leiser y Patrice Caurier. 27 de diciembre de 2017.
 
La Staatsoper repuso la producción de La flauta mágica de Moshe Leiser y Patrice Caurier © Wiener Staatsoper / Michael Pöhn 
 
Una representación de la penúltima ópera de Mozart puede resultar tediosa si la producción escénica no es vigorosa y divertida. Esta puesta en escena de 2013 no es la mejor posible y tiene algunas rarezas, pero cuenta la historia adecuadamente. Es agradable a la vista aun sin poseer una auténtica atmósfera mozartiana según la tradición vienesa. La elevación de la escenografía, abierta por arriba, presentó además situaciones acústicas difíciles para los cantantes. Musicalmente, en todo caso, todo fue de primera clase. René Pape, tras muchos años de brillar en papeles importantes de un repertorio exigente, volvía a ser Sarastro, el tercer papel que interpretó aquí en 1993 en los principios de su carrera. Dio lo mejor de sí mismo con total dignidad. Tamino era el tenor austríaco Jörg Schneider, que a comienzos de esta temporada pasó de la Volksoper a la Ópera Estatal. Estilísticamente demostró ser un auténtico tenor mozartiano, con una voz lírica muy agradable. Su “Dies Bildnis ist bezaubernd schön” fue perfecto. Thomas Tatzl es un barítono austríaco que formó parte durante varios de la compañía de la Ópera de Zúrich. Efectuaba su debut en la casa y cantó el Papageno con una voz firme y de calidad, que con su aspecto simpático le proporcionó un franco éxito. Olga Bezsmertna, que ha hecho una buena carrera internacional después de su debut vienés en 2012, fue una impecable Pamina, mientras Hila Fahima hizo honor a todas las notas de la Reina de la Noche, aunque la voz parecía insuficiente en el centro. Los agudos, sin embargo, tuvieron el poderío necesario. Adrian Eröd, en otro tiempo un Papageno excelente, estuvo muy bien en los papeles de Orador y Segundo Sacerdote, y Peter Jelosits acreditó su experiencia como Primer Sacerdote. Las tres damas de la Reina iban a cargo de Caroline Wenborne, Ulrike Helzel y Bongiwe Nakani. Tuvieron en común con Bezsmertna y Fahima una dicción no siempre inteligible. Ileana Tonca fue una más que correcta Papagena y Benedikt Kobel, un buen Monostatos. Los dos Hombres armados fueron cantados por Wolfram Igor Derntl y Ryan Speedo Green.
La orquesta tocó de maravilla a las órdenes de Adam Fischer, un director competente en muchos autores que una vez más se mostró como un verdadero especialista en Mozart. Los tres miembros del Coro Infantil de Viena (Wiener Sängerknaben) y el coro de la Staatsoper ofrecieron una esplendida contribución a lo que fue en definitiva una muy buena representación mozartiana.  * Gerhard OTTINGER