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Semiramide en Bilbao

Teatro Colón
Giordano ANDREA CHÉNIER
José Cura, Maria Pia Piscitelli, Fabián Veloz, Guadalupe Barrientos, Alejandra Malvino, Gustavo Gibert, Emiliano Bulacios, Cecilia Aguirre Paz, Iván Maier. Dirección: Christian Badea. Dirección de escena: Matías Cambiasso. 10 de diciembre de 2017.
 
José Cura y Maria Pia Piscitelli, protagonistas de Andrea Chénier en Buenos Aires © Teatro Colón / Máximo Parpagnoli / Arnaldo Colombaroli 
Como culminación de una temporada en general exitosa, aunque con algunos puntos débiles en cuanto a cancelaciones de intérpretes, el Teatro Colón presentó esta nueva producción de Andrea Chénier que, a pesar de ciertas ausencias, puede considerarse valiosa. Lucrecia Martel, que estaba previsto que firmara la puesta en escena, sufrió un accidente en Estados Unidos y debió de ser reemplazada de urgencia por Matías Cambiasso, quien, contando con algunos esbozos de Martel y la escenografía de Emilio Basaldúa –tradicional y adecuada al estilo del teatro–, compuso una muy aceptable regia. Fue fundamental para el éxito de estas funciones la firme y precisa dirección musical de Christian Badea, cuya justeza permitió a la orquesta y coro alcanzar las tonalidades y provocar las sensaciones que Andrea Chénier requiere en sus acotados movimientos y cambiantes situaciones.
José Cura, cuya participación como protagonista fue uno de los atractivos del montaje, ofreció una actuación acorde a su prestigio y experiencia como el malogrado poeta afín a la revolución francesa. Impecable en el improvviso “Un di all´ azzurro spazio”, sensible, sereno y con perfil épico para afrontar las arias y dúos que conforman su heroico personaje. Nuevamente Fabián Veloz hizo vibrar al Colón a través de una memorable personificación del brutal y valiente Gérard y en “Nemico della patria” levantó a la concurrencia, que le premió con un calurosísimo “¡Bravo!”. Maria Pia Piscitelli fue una impecable y conmovedora Maddalena. Tuvo una formidable actuación desde el primer momento, cuando aparece en escena como una jovial y desdeñosa joven, hasta su evolución a la mujer acongojada y angustiada que encuentra en Chénier su único bálsamo. Sus dúos con el protagonista, “Vicino a te” y la reconocida “La mamma morta”, la encontraron en un momento vocal y actoral sobresaliente. Muy buenas igualmente las intervenciones de Guadalupe Barrientos, muy adecuada Bersi; Alejandra Malvino como la siempre aplaudida Madelon; Gustavo Gibert en el papel de Mathieu, y Emiliano Bulacios, que dio vida a Roucher.
Versión muy digna en su conjunto y festejada por el público, que colmó las instalaciones del teatro en todas sus presentaciones.  * Mario F. VIVINO